Novena a Ntra. Sra. de la Candelaria – Día segundo

Novena a Ntra. Sra. de la Candelaria – Día segundo

TEMA DEL DÍA SEGUNDO: Santa María, la Nueva Mujer Lectura Bíblica Ap 12, 1- 16 En esto apareció un gran prodigio en el cielo, una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando en cinta, gritaba con ansias de parir, y sufría dolores de parto. Al mismo tiempo se vio en el cielo otro portento; y era un dragón descomunal, rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y en las cabezas tenía siete diademas y su cola traía arrastrando la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó a la tierra; este dragón se puso delante de la mujer, que estaba para dar a luz a fin de tragarse al hijo, luego que ella lo hubiese dado a luz. En esto parió un joven varón, el cual había de regir todas las naciones con cetro de hierro; y este hijo fue arrebatado para Dios y para su solio. Y la mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por espacio de mil doscientos sesenta días. Entretanto se trabó una batalla grande en el cielo: Miguel y sus ángeles peleaban contra el dragón, y el dragón con sus ángeles lidiaban contra él. Así fue abatido aquel dragón descomunal, aquella antigua serpiente, que se llama diablo, también Satanás, que anda engañando a la tierra y fue lanzado y arrojado a la tierra, y sus ángeles con él. Entonces oí una voz sonora en el cielo que decía: «He aquí el tiempo de salvación, de la potencia, y del reino de nuestro Dios, y del poder de su Cristo; porque ha sido ya precipitado del cielo el acusador de nuestros hermanos, que los acusaba día y noche ante la presencia de nuestro Dios. Y ellos le vencieron por los méritos de la sangre del Cordero, y en virtud de la palabra de la fe que han confesado, y por la cual entregaron sus vidas hasta perderlas por obedecer a Dios. Por tanto, regocijaos, ¡oh cielos, y los que en ellos moráis! ¡Ay de la tierra y del mar!, porque el diablo bajó a vosotros, arrojado del cielo, y está lleno de furor, sabiendo que le queda poco tiempo». Viéndose, pues, el dragón precipitado del cielo a la tierra, fue persiguiendo a la mujer, que había dado a luz aquel hijo varón. A la mujer se le dieron dos alas del águila grande, para volar al desierto a su sitio destinado, en donde es alimentada por un tiempo y dos tiempos, y la mitad de un tiempo, tres años y medio, lejos de la serpiente. Entonces la serpiente vomitó de su boca, en pos de la mujer, cantidad de agua como un río, a fin de que la mujer fuese arrebatada por la corriente. Mas la tierra socorrió a la mujer, y abriendo su boca, se sorbió el río que el dragón arrojó de la suya. Palabra del Señor. Gloria a Ti Señor, Jesús..

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