Homilía Dominical Agustiniana

Domingos durante el año (18/08/2019)  

20° domingo durante el año

 

Jeremías 38, 3-6.8-10

Salmo 39, 2-4.18

Hebreos 12, 1-4

Lucas 12, 49-530

“Cíñete, poderoso, la espada a la cintura (Sal 45, 4). ¿Qué significa tu espada, sino tu palabra? Con esa espada derribó a los enemigos; con esa espada separó al hijo del padre, a la hija de la madre, a la nuera de la suegra. Esto leemos en el Evangelio: No vine a traer la paz, sino la espada (Mt 10, 34); cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el hijo contra el padre, la hija contra la madre, la nuera contra su suegra (Lc 12, 52-53). ¿Con qué espada se hizo esta división, sino con la que trajo Cristo? Y realmente, hermanos, vemos que esto se cumple todos los días. A un joven le agrada servir a Dios, al padre le desagrada; se opusieron entre sí. Éste promete la herencia terrena, aquél ama la celestial; éste ofrece una cosa, aquél elige otra.

No debe creer el padre que se le hace un agravio; sólo Dios es preferido por él; y sin embargo pelea con el hijo que quiere servir a Dios. Pero esa espada espiritual que separa, es más fuerte que la naturaleza carnal que une. Lo mismo sucede con la hija que está contra la madre, y mucho más con la nuera que está contra la suegra. Porque, algunas veces, se encuentran en una misma casa, la nuera y la suegra, y una es de una secta y la otra es católica. Y allí donde se reciba con fuerza esta espada, no temamos la rebautización. Puede dividir a la hija de su madre, ¿y no puede poner a la nuera contra su suegra?” (C.S. 44, 11)


Selección: Fray José Echávarri, oar

Traducción: Gerardo García Helde