El 1 de mayo en la casa de Formación de nuestros Profesos, en la Parroquia de la Consolación, Fray Alberto Piedrahita Pérez celebró su cumpleaños 79, en compañía de la comunidad local y de su hermana María Cristina Piedrahita Pérez, quien lleva varios años visitándolo y acompañándolo el día de sus cumpleaños. ¡”Padre Piedra”, FELIZ CUMPLEAÑOS en Cristo Jesús!

El 24 de abril en la celebración de la conversión de Nuestro Padre san Agustín, Fray Albeiro Arenas Molina, Prior Provincial, con la comunidad formativa y los feligreses de la Parroquia Nuestra Señora de la Consolación, Bogotá celebraron la recepción de los ministerios de los frailes profesos en el LECTORADO (6) y ACOLITADO (3).

Si tuvieras que acompañar a una persona en su crecimiento personal hacia Dios, ¿qué aspectos consideras centrales e irrenunciables en ti que acompañas? Y si buscas una persona que te acompañe, ¿qué le pedirías?

Seguramente estas preguntas te pongan a pensar sobre la importancia que tiene acompañar los procesos de fe de otra persona. Los caminos de crecimiento humano y espiritual son terrenos sagrados. Si te paras a pensar verás la importancia que tiene la figura de quien acompaña. El formador, el acompañante y el director espiritual, necesitan conocimientos, sí; y necesitan, sobre todo, ejercer su ministerio desde la relación personal. Esto exige integridad, aceptación personal de la propia vulnerabilidad, vivir desde la verdad, trabajo personal de la propia historia, caminar hacia Dios con humildad, sentirse y caminar como peregrino por la vida, como san Agustín nos lo recuerda tantas veces.

Mira el siguiente video. Aquí tienes testimonios de quienes están participando en la Escuela de los Agustinos Recoletos. Una escuela internacional. Desde Filipinas, Colombia, Venezuela, México, Argentina, Guatemala, y muchos otros países, escucha el testimonio de quienes están aprendiendo a acompañar.  

 

 ¿Qué aspectos consideras centrales e irrenunciables en ti que acompañas?

Es un reto

Beber de las propias fuentes

Profundizar el sentido de la vida

Dejarnos acompañar

Bajar a las propias oscuridades

Hacerse peregrino

Sintonizar con la otra persona

Seguimiento de Cristo y amor a la Iglesia

Con el otro el tiempo que sea necesario

Diálogo de corazón a corazón

Desde la propia fragilidad

Fortaleza y esperanza

Necesito entrar en mi corazón

Y si buscas una persona que te acompañe, ¿qué le pedirías?

Que esté atento

Acompañamiento de toda la persona

Busca estrategias para acoger

Clima de cercanía y confianza

Abre el corazón

Permite el crecimiento en libertad

Secretariado general de Formación – Agustinos Recoletos

La comunión no es una actitud o una forma de actuar. Es una espiritualidad que el creyente decide seguir. Sobre esto trata el segundo artículo del programa de Formación Permanente 2019, escrito por el agustino recoleto Wilmer Moyetones

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Vivir en comunión no pertenece tanto al orden psíquico como al espiritual. «Desde hace algún tiempo, existe la preocupación en la Iglesia, y en la vida consagrada en particular, de vivir una vida cristiana con profunda espiritualidad». Sobre la comunión y su sentido espiritual trata el segundo artículo del programa de Formación Permanente 2019, escrito por el agustino recoleto Wilmer Moyetones.

El documento sigue la línea de la temática ‘Creadores de comunión’ del programa de Formación Permanente para este año. En este artículo se aborda este asunto desde el punto de vista espiritual. «Tenemos que poner en marcha, como fundamento, una espiritualidad de comunión en todas nuestras comunidades», dice al comienzo.

El artículo se divide en tres partes. En la primera, el autor realiza una aproximación desde el fundamento teológico. Para ello se basa en la importancia de la unidad dentro de la diversidad -«Dios nos ha inculcado lo agradable que es vivir en unidad o en comunión; es más, el Padre creó al hombre para asociarlo a su comunión divina», dice- y de permitir ser moldeables a la acción de Dios y de los que nos rodean.

La segunda parte analiza lo que el Espíritu le dice a las comunidades del Apocalipsis. Para ello, explica la Iglesia de Éfeso, de Esmirna, de Pérgamo, de Tiatira, de Sardes, de Filadelfia y de Laodicea.

Concluye hablando de la necesidad de conocerse entre los religiosos para crear la espiritualidad de la comunión. «Hemos venido a la vida religiosa a encontrarnos, no a perdernos, a pesar de los encontronazos casuales que tengamos con los hermanos», dice.

Bautizados y enviados es un libro que busca ser instrumento preparatorio a la misión del Pueblo de Dios, de gran utilidad a los sacerdotes, agentes de pastoral, misioneros, líderes de los diversos movimientos y comunidades eclesiales, para animar ese renovado impulso evangelizador y misionero; no solo en el mes misionero extraordinario «octubre 2019», sino que será una guía oportuna para la misión evangelizadora que se quiera organizar o desarrollar, en el momento que los responsables de las comunidades lo deseen. Lo pueden adquirir en la Conferencia Episcopal de Colombia, valor $5.000. Se agotan existencias.

 

 

 

 

El 1 de abril, tuvo lugar en el aspirantado San Agustín, de Santo Domingo, el retiro de nuestros religiosos de República Dominicana. La mañana de reflexión, fue dirigida por Fr. José Tomás González Medina, giró en torno a la importancia de La Regla de nuestro Padre San Agustín en nuestra «vida religiosa, personal y comunitaria hoy y sus ecos en nuestro servicio». Hubo lugar a la oración de laúdes y al finalizar, compartir experiencias. ¡Dios bendiga a nuestros religiosos en El Caribe!

El primer artículo del programa de Formación Permanente OAR 2019 – de título ‘Creadores de comunión’- analiza el acompañamiento y participación del discípulo de Jesús. Lo escribe el agustino recoleto Jairo Soto

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“Koinonía es un sustantivo griego que tiene como raíz primitiva el verbo ejoo, que significa ‘tener’, y su compuesto metejoo, significa ‘participar’. Ambos términos aluden a los individuos que o bien gozan de la posesión de un bien o bienes diversos, o bien disfrutan de la participación de dicho bien o bienes. Serían los necesitados. Koinonía, por tanto, centra su atención en lo común y, solo en un segundo momento, en los individuos involucrados en la participación. Los sustantivos koinonós y métojos expresan, además, una solidaridad que no consiste solamente en un tener, sino que requiere de una participación activa. Significan entonces colaboración, ayuda. En resumidas cuentas, ambos vocablos no indican pasividad, sino más bien actividad, pues quien participa de sus bienes ofrece de lo que posee. Pero el beneficiado recibe un bien como una gracia para incorporarse a una determinada actividad”.

Así comienza el primer artículo del programa de Formación Permanente 2019, que como cada año ofrece la Orden de Agustinos Recoletos y que en esta ocasión tiene como título “Creadores de comunión”, en referencia al lema pastoral. En el primer número de la colección de 2019, el agustino recoleto Jairo Soto comenta el acompañamiento y la participación del discípulo de Jesús -la koinonía– y su influencia en la comunidad agustiniana.

Para elo, el autor se centra en lo descrito en el Evangelio de San Lucas y en los Hechos de los Apóstoles. En el libro del Nuevo Testamento hay una máxima en referencia a la comunidad que la familia agustiniana desea construir: “quien da de sus bienes integra a la comunidad a quien los recibe; es decir, se participa en ellos porque se pertenece a la comunidad”. Es la reflexión que saca el autor. En el capítulo 4 de los Hechos de los Apóstoles se encuentra una de las frases que posteriormente utilizaría San Agustín en su regla: “Tenían un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32).

Posteriormente Jairo Soto explica en el artículo el acompañamiento y el papel del discípulo de Jesús según el Evangelio de San Lucas. De él destaca tres partes: “Recomendaciones a los discípulos”, “El verdadero tesoro”, “Los primeros puestos”, “Condiciones para ser discípulo”, “El buen uso de las riquezas”, “Zaqueo, ejemplo de koinonía”, “La ofrenda de la viuda” y “Contra la ambición”.

 

El domingo 17 de febrero, los 35 Frailes formadores culminaron el curso, con la concelebración de la Eucaristía, presidida por el Prior Provincial, la cual se llevó a cabo en el Monasterio de la Candelaria, de las monjas agustinas recoletas OAR. Invitados: profesos de la Casa de Formación en Bogotá, MAR y ARE. El encuentro de formadores se inició el 27 de enero, coordinado por Fray Francisco Javier Monroy, presidente del secretariado general de formación y su equipo de trabajo. ¡Les deseamos que todo este intenso trabajo redunde en bien de la Iglesia, la Orden y cada una de nuestras provincias!

 

 

El primer encuentro de formadores y acompañantes concluyó el pasado domingo tras tres semanas de reflexión y aprendizaje. Es la primera generación de la Escuela de Formación In Imum Cordis, el comienzo de un largo recorrido que se extenderá hasta el 2021.

En la tercera y última semana el P. Mario O. Llanos, sacerdote salesiano y decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Pontificia Università Salesiana de Roma, facilitó la comprensión y la interiorización de la importancia esencial de la dimensión comunitaria de la formación. El ambiente, las relaciones, la estructura y las interdependencias forman y acompañan incluso más que los acompañamientos personales. En esta línea hay que recordar que el carisma agustino recoleto está marcado de manera especial por una modulación comunitaria. Estos días se ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de revisar muchos aspectos que ayuden a crean comunidades formativas que transmitan en sus interacciones, de forma clara y diáfana, los valores que proclamamos.

Los participantes en la Escuela de Formación dedicaron varios días a la elaboración de objetivos para las etapas formativas según lo vivido y aprendido en la Escuela. Aspirantados, postulantados, noviciados y casas de profesos se llevan un documento final construido entre todos que servirá de base para la elaboración de los programas formativos en cada país y en cada cultura. Es el comienzo de la elaboración comunitaria del Itinerario Formativo Agustino Recoleto que será común para toda la Orden.

El viernes en la noche todos los participantes se reunieron en la casa de formación de Bogotá con los profesos para una convivencia fraterna. Se vivió la universalidad de la Orden en sus cantos, bailes y expresiones culturales; variedad de países y culturas, todos unidos por el mismo Espíritu: la Recolección.

El broche de oro se vivió el domingo. Todas las ramas de la Recolección presentes en Bogotá se dieron cita para la celebración de la Eucaristía, presidida por el Prior provincial de la Provincia Nuestra Señora de la Candelaria, Albeiro Arenas. Fue en el convento de las Agustinas recoletas Contemplativas. Acudieron los profesos estudiantes de teología en Bogotá, las Agustinas Recoletas de los Enfermos, las Misioneras Agustinas Recoletas y todos los Agustinos Recoletos participantes en la Escuela de Formación.

La Escuela de Formación continúa su recorrido. Durante el año se profundizará lo aprendido con el monitoreo y seguimiento de trabajos encomendados.

La Orden de Agustinos Recoletos ha puesto en marcha la Escuela de Formación ‘In Imun Cordis’ con el objetivo de fortalecer el acompañamiento de los formadores a los jóvenes agustinos recoletos

La Orden de Agustinos Recoletos ha estrenado una nueva escuela para los religiosos que están acompañando a jóvenes que se encuentran en discernimiento vocacional o ya en etapa de formación. Esto responde a la llamada del Papa Francisco a “formar para la misión, formar en la pasión del anuncio, formar en esa pasión de ir a dónde sea, a cualquier periferia, para anunciar a todos el amor de Jesucristo, especialmente a los alejados, relatarlo a los pequeños y a los pobres, y dejarse también evangelizar por ellos”.

Desde el 28 de enero hasta el 18 de febrero los responsables del acompañamiento en las casas de formación procedentes de doce países y diversos religiosos interesados en el acompañamiento, se encuentran en Colombia para estudiar cómo la Iglesia plantea hoy retos y desafíos importantes que tenemos que afrontar con determinación desde la formación inicial y permanente.

Los Agustinos Recoletos, por medio del Secretariado general de Espiritualidad y Formación, han tomado en serio el desafío de ser artesanos de la formación integral con las próximas generaciones de religiosos y sacerdotes creando una Escuela para acompañar su crecimiento integral. Esta escuela para acompañantes es una escuela para aprender a amar; una escuela para ser plenamente humanos. Se forma en un acompañamiento desde el deseo de Dios y el amor agustiniano; desde la pasión por la vida, por Cristo y por la Iglesia que define a los Agustinos Recoletos; y desde las tres sabidurías característica: Interioridad, Comunidad e Iglesia.

La vocación de acompañante inspira a profundizar en el propio carisma y a convertirlo en la segunda vocación: ser instrumentos para que las personas se encuentren con el Maestro Interior, “más íntimo que la propia intimidad” en palabras de San Agustín. El lema, “In Imum Cordis“ (“Hacia lo profundo del corazón”), guía a la Escuela de Formación sabiendo que no se puede acompañar en estas profundidades que trascienden sin la propia formación integral del acompañante.

Con esta esta escuela los Agustinos Recoletos quieren formar acompañantes para ser peregrinos con quien peregrina en la vida, como lo hizo Jesús; formarse para acompañar de corazón a corazón; para sintonizar con el momento vital de búsqueda y encuentro; para implicarse con la dirección del deseo profundo de las personas; para acompañar a dar saltos cualitativos que la persona busca y necesita; y para acompañar desde un amor auténtico, integral e implicado.

Todo desde la humildad y la felicidad, desde la Palabra y hacia la comunidad y la comunión con la Iglesia.