El próximo 18 de julio, la comunidad parroquial de San Ezequiel Moreno en Pasto, celebra 20 años de presencia agustino recoleta, evangelizando a esta porción del pueblo de Dios en las tierras donde san Ezequiel Moreno también evangelizara.

 

 

La parroquia San Agustín, de Agustinos Recoletos, en Floridablanca (Colombia) ha ganado numerosos premios por su simbolismo catequético en su estructura y su arquitectura

Nada más entrar al atrio de la parroquia San Agustín nos encontramos “entre lo sagrado y lo profano”. Es así como recibe la parroquia al fiel que acude al encuentro del Señor: con una cremallera que simboliza el equilibrio entre lo sagrado y lo profano que la gracia de la Santísima Trinidad busca. Es el primer símbolo de los muchos que tiene la parroquia de los Agustinos Recoletos en Floridablanca (Colombia). Todo el templo está lleno de representaciones de pasaje evangélicos, bíblicos y aspectos relacionados con la fe, lo que le ha llevado a ganar numerosos premios: el último, el reconocimiento de la Arquidiócesis de Bucaramanga. Son muchas las personas que acuden a la parroquia por su atractivo turístico.

Uno de los símbolos de la parroquia, y de la ciudad, es el campanario. No es un campanario normal; se trata de un hormiguero con 150 hormigas -como los 150 salmos- de las especies Atta y Acromyrmex. Estas hormigas tienen la peculariedad de que, obedientes a las órdenes de la hormiga reina, buscan hojas que cortan con sus mandíbulas, agarrando los trozos para llevárselos a cuestas hasta el hormiguero. Allí las incrustan en las paredes del hormiguero, luego las mastican y la pulpa resultante es extendida en una cámara subterránea donde es abonada con excrementos, para luego sembrar esporas de un hongo que sirve de alimento. Lo más curioso es que estas hormigas mueren antes de comer los hongos, que dejan para el resto de hormigas.

El campanario, de 22 metros, representa esta escena: las hormigas escalan y realizan su trabajo como símbolo de humildad y obediencia. El agustino recoleto Óscar Carrizales, quien desde la creación de la parroquia hasta hace algunos meses ha estado realizando su labor pastoral aquí, explica que “el campanario tiene una altura perfecta: no molesta a los vecinos y sus campanas se escuchan desde lejos”.

En el sagrado oratorio hay una imagen curiosa: Cristo está rodeado de abejas. El Señor, continuamente expuesto en la capilla anexa a la parroquia, está dentro de una panal de abejas. Está relacionado con el milagro eucarístico de Polonia en el siglo XIII, cuando en el interior de una colmena reluciente un labriego descubrió el Santísimo expuesto en una custodia de cera blanca.

El que ora ante esta curiosa custodia le acompañará de fondo el sonido del agua que cae en la Fuente Trinitaria. El objetivo, entre otras cosas, es plasmar la obra de San Agustín ‘De Triniate Dei’. La enorme fuente, que corona la imagen esquematizada de Jesús crucificado, cuenta con elementos pedagógicos sobre la Santísima Trinidad, la Carta a los Filipenses, los mandamientos, Sacramentos, las obras de Misericordia los Evangelistas y la Iglesia.

No son solo estos los símbolos que conforman la espectacular y didáctica decoración y estructura de la parroquia San Agustín. El fiel que acude a orar pasa antes por el ‘huerto de los Olivos’, una representación de la escena de la pasión de Cristo que pretende crear en la persona el sentido de oración antes de hablar con Dios. Todo ello hace de la parroquia de Floridablanca un espacio de oración y de aprendizaje sobre la fe.

 

El Prior general está realizando desde el pasado 12 de febrero la visita de renovación a las comunidades de religiosos, seglares y jóvenes de Filipinas

El Prior general de la Orden de Agustinos Recoletos, Miguel Miró, fue recibido calurosamente en la Curia provincial de la Provincia San Ezequiel Moreno el 11 de febrero de 2019, un día después de que la Provincia de San Ezequiel celebrara el vigésimo aniversario de su fundación. La visita comenzó el 12 de febrero y terminará el 25 de marzo. El Prior general visita durante estas semanas las comunidades de Filipinas, Taiwán y Saipan.

En Palawan, Inagawan, Plaridel y : “Nuestra vida debe partir de Cristo”

Durante la primera parte de su visita de renovación, Miguel Miró se dirigió a Palawan y visitó las cuatro comunidades de agustinos recoletos, incluida la de las Augustinian Recollects Sisters de la capital. En todas sus charlas con los religiosos y laicos, el recordatorio constante del Padre General se reduce a esto: siempre partir de Cristo, que es el fundamento de todo. “Como religiosos y como cristianos, nuestra vida debe partir de Cristo”, dijo. Citando al Papa Francisco, Miró también les dijo: “La alegría del Evangelio llena los corazones y las vidas de todos los que se encuentran con Jesús.”

A los agustinos recoletos de Inagawan y Plaridel, el Prior general les recordó que deben vivir su vida recoleta en la realidad pastoral que les ha sido asignada. “Nuestra predicación debe venir primero del corazón y dejar que la gente vea que lo que predicamos es amor”, dijo, añadiendo además que “el espíritu de comunidad debe prevalecer sobre cualquier programa o iniciativa personal”. Asimismo, también pidió una serie de preceptos para ser eficaces en el apostolado: los religiosos deben dedicar tiempo a la oración y al estudio; ser profetas y creadores de comunión, y caminar con el pueblo de Dios; ser conscientes de la dimensión social de la misión vinculándose con ARCORES (Red Agustino Recoleta de Solidaridad); y promover la protección de los menores y de los jóvenes en nuestras áreas de apostolado.

En la pequeña isla de Casian, el Prior general fue recibido por todo el pueblo. “Esta es la mejor recepción hasta ahora”, dijo. La experiencia fue reconfortante tanto para la gente como para los invitados. Después de un viaje de casi cuatro horas de la capital a la ciudad de Taytay, más otro viaje de dos horas a bordo del barco de San Nicolás desde el puerto de Taytay, el General no esperaba que se le concediera un gesto tan parecido a un regreso a casa. Y para los lugareños, el cumplido positivo que escucharon fue inolvidable y edificante.

La comunidad de los Recoletos de Casian es la única comunidad recoleta del país que se encuentra a orillas del mar. El Prior general les recordó los fundamentos de la vida religiosa, especialmente en las observancias comunes, que no son otra cosa que vivir como una comunidad de hermanos.

Encuentro con la FSAR sobre la santidad en Palawan

“La alegría, la humildad y la generosidad están entre los signos de santidad”. Es el resumen que se puede hacer del encuentro que mantuvo el Prior general con las Augustinian Recollects Sisters y la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta de Palawan y que tuvo como tema principal la santidad.

Miguel Miró comenzó transformando la pregunta ¿dónde estás? del Antiguo Testamento a una nueva cuestión: ¿Dónde está tu corazón? “Dios sabe dónde estaban Adán y Eva, pero aún así Él investigó su paradero. Del mismo modo, Dios nos pregunta también acerca de nuestro estatus en relación con Él: ¿Dónde está tu corazón?”, dijo. Esa perspicacia sirvió de puente entre las lecciones de la homilía y las indicaciones de santidad que Miguel Miró sacó en su charla con los demás miembros de la Familia Agustino Recoleta. “Porque ser santo, como en el caso de San Ezequiel, no se trata de hacer milagros, sino de vivir una vida sencilla según el Evangelio, de salir de sí misma y llegar a los demás”, indicó.

En Balamban: “Un río sin agua no tiene sentido”

Miguel Miró, Prior general, acompañado del agustino recoleto René F. Paglinawan, llegó a Balamban, a unos 60 kilómetros al oeste de la ciudad de Cebú, el 17 de febrero. En la homilía del domingo se centró en las diferentes lecturas, especialmente en el libro de Jeremías sobre el río que nos da un ambiente abundante y verde donde cosechamos los frutos de la tierra. “El río puede ser comparado con Cristo que nos da los medios necesarios para vivir y con esta agua, nuestra vida es vivida con sentido”, dijo. “Sin agua, aunque tengamos abundancia de bienes y riquezas, esto no significa nada”, continuó.

A la comunidad de Agustinos Recoletos de Balamban, el Prior general le pidió que sea creativa en el apostolado, ya que existe un contexto diferente en Balamban. Recordó que en la realización del apostolado no se debe hacer por iniciativa propia, sino en nombre de la comunidad. Exhortó a trabajar en equipo, junto con nuestros colaboradores laicos, en el espíritu de una misión compartida en la evangelización de la gente de Balamban. “Existe el peligro -dijo- de que mientras hacemos nuestro apostolado, actuemos como si el trabajo fuera nuestro y no de la comunidad”.

El Prior general insistió también el Protocolo sobre la Protección de Menores y Jóvenes en el área de apostolado. El Prior general citó al cardenal Luis Antonio Tagle sobre la situación en Filipinas, donde los casos de abuso sexual son muchos. “No podemos ocultarlos”, dijo.

En Laray: “Manténganse unidos”

“¡Manténganse unidos como una comunidad!” Esas fueron las palabras paternales de seguridad y apoyo que Miguel Miró dio a la comunidad de Agustinos Recoletos de Laray durante su visita el 18 de febrero. La visita pastoral consistió en un encuentro con la comunidad de religiosos, la celebración de la Eucaristía y una charla conjunta con los miembros de la Familia Agustino Recoleta -FSAR y JAR- en la ciudad.

Los miembros de la FSAR y de las JAR asistieron a la conferencia conjunta del Prior General. A los seglares y jóvenes, Miguel Miró les dijo: “No puedes ser miembro de la FSAR o de las JAR y llevar una cara larga; debes tener alegría en tu corazón porque la clave para seguir a Jesús está en ser una alegría para los demás.”

 

 

El sábado 9 de febrero Fray PEDRO RIVAS DURÁN, rector del Colegio san Agustín en Panamá, celebró la Eucaristía de envío de 105 estudiantes de último año de bachillerato, quienes participarán del trabajo misionero en Kankintú, Bocas del Toro, con el fin de prestar el servicio social durante 15 días. En esta ocasión ayudarán a construir un aula de clase y mejorar las instalaciones de algunas escuelas. ¡Dios bendiga su experiencia!

El Prior general, Miguel Miró, ha comenzado su viaje pastoral a Filipinas visitando Palawan. Desde allí cuenta el recorrido y la actividad en sus primeros días en las islas

Al amanecer del día 12 de febrero llegábamos a Puerto Princesa, la capital de la isla de Palawan, en la zona sudoccidental de Filipinas. Me acompaña estos días René Paglinawan, un fraile que, además de revisar los libros oficiales, tiene facilidad para convertir el español en tagalo o inglés, según convenga. De esta manera, Filipinas abre la visita de renovación a las comunidades de la Orden.

El 2018 fue año de capítulo en todas las provincias; este año toca poner en práctica las decisiones tomadas. Una de las funciones del prior general es visitar las comunidades para conocer su situación. Es una buena ocasión para escuchar a los hermanos y reforzar así los lazos de comunión. La oración y el diálogo abierto propician el encuentro fraterno, el sentido de pertenencia y el desarrollo de un proyecto común.

Comenzar por Palawan ahora, cuando Filipinas se prepara para celebrar los 500 años de evangelización, es una manera de evocar el espíritu misionero de los Recoletos. No es sólo un gratificante recuerdo histórico; lo demuestra el hecho de que los misioneros agustinos recoletos estén de nuevo aquí. ¿Quién dijo “¡Palawan, misión cumplida!” cuando dejamos la Isla, hace más de 30 años. Volvimos hace ya casi tres lustros y la provincia de San Ezequiel Moreno acaba de incrementar su presencia.

Hemos visitado las comunidades de Inagawan,  Plaridel y Casian. En la primera de ellas, Inagawan, tres religiosos (Manuel Lipardo, Urbano Galanido y Néstor Raras) atienden la parroquia, con unas cien de comunidades de base. Allí se encuentra el Balon Pari, un manantial que, según cuentan, excavó san Ezequiel Moreno y que hoy todavía mana agua. Es lugar de peregrinación.

Hace apenas unos meses, se ha establecido una comunidad de agustinos recoletos en Plaridel. La forman los filipinos Regino Bangcaya y Christopher Gaspar, junto con el diácono nigeriano Benjamín Edobor. Llama la atención la iglesia en construcción, que hasta ahora sólo ha conseguido levantar los muros; junto a ella se encuentra un laberinto de entramados de madera que aloja la vivienda y las dependencias parroquiales. La comunidad atienden nueve barangays o barrios y una cincuentena de comunidades de base.

Al pasar por Roxas camino de Taytay estaba amaneciendo. El sol se imponía sobre las aguas del Mar del Sur de Filipinas. Su resplandor llenaba de esperanza a los primeros misioneros que llegaron allí en 1623. Y hoy sigue resplandeciendo. Nos decía el obispo de Puerto Princesa, monseñor Sócrates Mesiona, que hoy se recogen los frutos de aquella evangelización. El Obispo admira la labor misionera realizada en el pasado y valora muy positivamente que los Recoletos estén de nuevo en Palawan.

Para llegar a la isla de Casian hay que recorrer, entre el vaivén de las olas, más de treinta km en pump boat o motor bueraborda. Al llegar, nos esperaban en el embarcadero cerca de 200 personas que nos dieron la bienvenida con música y danzas populares. La comunidad religiosa es muy joven (Louie Gabinete, Niel Ryan Jarumay y el diácono Jorr Rabacal). Entre los tres atienden pastoralmente unas quince comunidades de las islas adyacentes. Al celebrar la eucaristía, la iglesia estaba abarrotada. La casa de Casian está en primera línea de playa y desde la balconada se divisa como el sol emerge y da luz y vida por doquier.

De vuelta en Puerto Princesa, nos alojamos en el Centro de Espiritualidad y Desarrollo San Ezequiel Moreno de las Hermanas Agustinas Recoletas (Augustinian Recollect Sisters). Hasta allí, el 16 de febrero, acudieron las fraternidades seglares (SARF) y las comunidades de Hermanas de Brooke’s Point, Narra y Puerto Princesa. Los que venían de lejos salieron  a las dos de la madrugada para participar juntos en la eucaristía a las 6,30 de la mañana y en el encuentro, a continuación, con el Prior General. En estas ocasiones se siente que la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús.

Con gratitud y esperanza, dejamos Palawan. Mientras el mar apacible o encrespado muestra al amanecer su inmensidad, en el bullicio del pueblo sencillo palpitan los corazones de tantas personas que rezan con devoción, trabajan y desean vivir en paz.

Miguel Miró Miró OAR
Prior general de la Orden de Agustinos Recoletos

#UnaPalabraAmiga

 

"A Paz de Ariporo voy a la Virgen de Manare...” es como reza el Himno compuesto por Fray Pedro Fabo, religioso agustino recoleto y es el slogan que motiva desde hace 27 años la peregrinación diocesana el último sábado de este mes, al Santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Manare en Paz de Ariporo. Este año, nos motiva los 20 años de la creación de la Diócesis de Yopal, peregrinaremos junto con Monseñor Edgar Aristizábal Quintero, obispo de la Diócesis, para celebrar el misterio de la Santísima Eucaristía.

 

El 4 de febrero viajó Fray ALEYCER VIVAS ORTIZ a República Dominicana, para asumir su nuevo ministerio en la comunidad de San Cristóbal, Colegio Parroquial Santa Rita y parroquia Nuestra Señora de la Paz. ¡Bienvenido y buen trabajo!

 

 

El 30 de enero viajaron los Frailes Juan José Rodríguez Mesa, Octavio Moreno Lara y Nelson Tiusaba Torres a Panamá, para asumir sus nuevos ministerios en este país. Fray Octavio a la Parroquia San Juan Bautista de la Salle y Santa Mónica, Río Abajo; Fray Juan José al Colegio San Agustín y Parroquia San Lucas Evangelista, Ciudad Panamá y Fray Nelson a la Parroquia San Agustín, Kankintú.

 

 

¿Sirve para algo hoy vivir como monja de clausura? La hermana Alicia Correa es agustina recoleta contemplativa. En este artículo relata una bonita anécdota que le hizo encontrar el sentido a la vida contemplativa en nuestro tiempo

Comienzo con esta pregunta: ¿atrapadas por el Amor?

Os comparto que durante uno de los días de esta Navidad, recibí una grata visita; eran los padres de Guadalupe, una niña rubia, vivaracha, de pelo alborotado con sus cuatro años de edad que también venía con ellos. Tras saludarnos Guadalupe me miró fijamente y después de agarrarse a los barrotes de la reja que nos separaba, con ojos bien abiertos me hizo esta pregunta: y tú, ¿por qué estás aquí atrapada? Una sonrisa se dibujó en la cara de los presentes y se hizo un breve silencio, eso era lo que ella percibía tras ver aparecer mi silueta detrás de una reja. A ella le cuestionaba el porqué de este modo de vivir o al menos de “estar”; con amabilidad su madre intentó hacerle comprender explicándole: Guadalupe, ¿cómo se dice cerrado en inglés?, a lo que ella respondió decidida: closed. ¡Muy bien! Pues Alicia es monja de clausura, está cerrada, vive así porque está siempre con Dios, reza por todos nosotros. El breve silencio hizo despertar en mi interior otro gran interrogante: ¿sirve para algo hoy vivir como monja de clausura? La pregunta que me formuló Guadalupe da para mucho que pensar, mucho que decir…

En una sociedad mediatizada como la nuestra, donde se producen cambios a velocidad vertiginosa, que se caracteriza por lo que antes era y tenía valor, hoy ya no existe, una sociedad donde parece que no hay estabilidad laboral, personal, ni siquiera emocional, en la que todo es usar y tirar y está en función del bien o beneficio que me reporta, donde todo es fugaz e inestable, donde se juega con la competitividad; un mundo que se determina por el edonismo, el placer, el mínimo esfuerzo, el facilitar las opciones de vida, el vivir en completa libertad, donde los valores de antaño han caído empicados y se han sustituido por otros muy diferentes, donde todo se hace de prisa, y se oye frecuentemente eso de “no tengo tiempo”, donde se nos “obliga” muchas veces a vivir de máscaras aunque lo sepamos, solo por aparentar, por no ser “menos” que los demás, donde muchas veces se vive a ritmo de vértigo y todo propicia el volcarse hacia fuera, vacíos de lo verdaderamente importante sin dar opción a pensar, a la introspección más que para reivindicar nuestros propios derechos porque nos sentimos personas importantes, ¿tiene sentido entonces vivir en clausura en nuestra sociedad de hoy?.

Personalmente no me gusta definirme con este término “clausura”. Prefiero hablar de  contemplación. A simple vista closed, ya denota algo así como, aislarse, cerrarse, incomunicarse, separarse; si esto sólo se entiende a “sangre fría”, al pie de la letra, no sólo no tiene sentido vivir como monja de clausura o contemplativa, sino que me atrevo a decir que es además una estupidez.

Sin embargo todo tiene un trasfondo, un sentido, todo en la vida tiene una explicación, un porqué, un para qué y un principio, todo tiene un origen y un motivo por el que sucede, es el resultado de algo previo que le da su identidad y forma de ser. Entonces, atrapadas, ¡sí!, pero para algo, por algo, mejor dicho, por Alguien.

La clausura sólo tiene sentido hoy cuando se vive como un medio y no sólo como un fin. Cuando se asume en libertad y por amor a Alguien superior a ti que te ama y que te ha querido llevar a un lugar concreto y apartado de todo lo demás, a la soledad, para hablarte al corazón, (y no precisamente porque lo de fuera se considera como malo o una huida). Es una respuesta pronta, alegre y generosa a la llamada que se ha sentido desde lo más profundo del ser. Escoges la vida del claustro como medio que favorece el dedicarte completamente a Dios para que haya las menos interferencias posibles en el trato y relación con él. Es la oblación de ti misma por una causa, incluso el ofrecimiento del lugar donde vas a desarrollar tu vida. La clausura favorece el sosiego y la paz del espíritu necesarios e imprescindibles para el encuentro con el Amor (Dios) que es la contemplación; se busca para ser “presas”, para dejarse “atrapar” por él, para vivir lo más cerca posible y hablarle a Dios desde el corazón de todos los hermanos que viven fuera del monasterio, porque hay otra forma de vivir posible, diferente , es la que proporciona la paz, la quietud, el sosiego, el saber que existe siempre Alguien dentro de nosotros mismos que nos habita, que nos cuida y nos mima y que puede ser que no le prestemos la suficiente atención, ese Alguien da sentido verdadero a nuestra existencia y por él hacemos esta opción de vida contemplativa. Todo tiene un porque y un para qué, entonces, me vuelvo a preguntar, os vuelvo a lanzar la cuestión: ¿tiene sentido vivir así?. El hombre y mujer de hoy necesitan más que nunca esos espacios de interioridad para descubrirse a sí mismos y esa posible opción de vida diferente.

Creo que he respondido a la pregunta de Guadalupe. Vivo atrapada por el Amor y para amar.

Sor Alicia Correa Fernández, OAR
Monasterio Stmo. Corpus Christi – Granada (España)

 

El 18 de enero conmemoraron su aniversario número 72 de fundación las Misioneras Agustinas Recoletas. Ellas, alabando a Dios, unidas en una sola alma y un solo corazón, trabajan las 24 horas del díapara gloria de Dios y extensión de su Reino ¡Gracias siempre y muchas felicitaciones!

 

 

34 AÑOS ARE

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También celebraron aniversario de su fundación las Hermanas Agustinas Recoletas de los Enfermos.