Oraciones y otros recursos para vivir intensamente el mes de mayo, mes dedicado a la Virgen María

 

Oración del mes de mayo a María

Adoremos al Señor y cantemos alabanzas a María
Adoremos al Señor y cantemos alabanzas a María

Venid gozosos cuantos amáis a la Virgen y decidle: Toda Hermosa, Señora nuestra
Adoremos al Señor y cantemos alabanzas a María

Venid, demos gracias a Dios porque en su bondad nos concedió por Madre a su Madre Inmaculada, en quien el Verbo se hizo carne
Adoremos al Señor y cantemos alabanzas a María

Venid y ensalcemos a la Virgen, Madre amable, causa de nuestra alegría, porque halló gracia a los ojos de Dios, porque Jesús en la Cruz la proclamó Madre nuestra, porque todas las generaciones la llamarán bienaventurada
Adoremos al Señor y cantemos alabanzas a María

Toda hermosa eres, María, y no hay mancha alguna en Ti. Tú eres la alegría del mundo. Tú, la alegría de la Iglesia. Tú, la esperanza del cristiano, el refugio del pecador. Queremos amarte con sinceridad y servirte con lealtad, como hijos buenos y agradecidos. Te ofrecemos nuestra alma y nuestro cuerpo, nuestro corazón y nuestra vida, como homenaje de amor. Como obsequio especial de tu mes, recibe nuestra ofrenda. (Intención u ofrenda de la oración)

Dios te salve, María. Llena eres de gracia…

Oración: Te rogamos, Madre y Señora, que los jóvenes y todos los cristianos, como una gran familia, vivamos como hijos tuyos, reproduciendo los criterios, los sentimientos, las virtudes de tu Hijo Jesús, al que deseamos alabar con nuestra vida, como hiciste Tú.

 

Oración a María, Madre de la Iglesia

Por Pablo VI

Virgen María, Madre de la Iglesia,
te recomendamos toda la Iglesia.
Tú, que por Tu mismo divino Hijo,
en el momento de su muerte redentora,
fuiste presentada como Madre al discípulo predilecto,
acuérdate del pueblo cristiano, que en Ti confía.

Acuérdate de todos tus hijos;
avala sus preces ante Dios; conserva sólida su fe;
fortifica su esperanza; aumenta su caridad.

Acuérdate de los que viven en el dolor,
en las necesidades, en los peligros,
especialmente de aquellos que sufren persecución
y se encuentran en la cárcel por la fe.
Para ellos, Virgen Santísima, solicita la fortaleza
y acelera el ansiado día de su justa libertad.

Mira con ojos benignos a nuestros hermanos separados,
y dígnate unirnos, Tú que has engendrado a Cristo,
fuente de unión entre Dios y los hombres.

Intercede ante tu Hijo Unigénito,
Mediador de nuestra reconciliación con el Padre,
para que sea misericordioso con nuestras faltas
y aleje de nosotros la desidia,
dando a nuestros ánimos la alegría de amar.

Haz que toda la Iglesia pueda elevar al Dios de las misericordias
un majestuoso himno de alabanza y agradecimiento,
un himno de gozo y alegrías,
pues grandes cosas ha obrado el Señor por medio tuyo,
clemente, piadosa y dulce Virgen María.

 

Regina Coeli

Reina del cielo, alégrate, aleluya.
Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

Ha resucitado según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

Goza y alégrate Virgen María, aleluya.
Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos: Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

 

La Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

Himno a Nuestra Señora de la Consolación

Reina y madre querida de la Consolación,
fuente de luz y vida, solaz del corazón.
Madre: Reina te llama nuestra Recolección
y por doquier proclama tu dulce protección.

Dirige tu mirada del mundo en rededor.
Oye, madre adorada, la plegaria de amor.
¿No ves, oh madre mía de la Consolación,
a los que noche y día cantan en tu loor?

Son tus hijos queridos de la Recolección
que, en un amor unidos y un solo corazón,
portan el estandarte de tu gran devoción.
Madre: servirte, amarte, es su mejor blasón.

“María dio Fe a las palabras del ángel y por la Fe concibió y fue escogida para que, por su medio, naciera entre los hombres nuestra Salud. María es bienaventurada porque oyó la palabra de Dios y la puso en práctica; por que más guardó  la verdad en su mente que en su seno”
San Agustín

Para ver o descargar el documento Comunión y Palabra (Retiro Mayo) dar click aquí

portada retiro mayo 19.jpg

 

Para ver o descargar el Esquema de Formación permanente dar click aquí

esquema retiro 2019.jpg

 

 

El obispo agustino recoleto Mario Alberto Molina reflexiona sobre el evangelio de este domingo, 5 de abril

El tercer domingo de pascua siempre leemos un pasaje del evangelio que narra una de las apariciones de Jesús resucitado. En esta ocasión hemos escuchado un largo relato de la pesca milagrosa al que se añade el diálogo de Jesús con Pedro acerca de su amor y fidelidad. Se trata de dos escenas distintas pero vinculadas entre sí, pues se narra una sola aparición de Jesús, aunque el evangelista inserta el comentario de que se trata de la tercera aparición al término de la escena de la pesca milagrosa.

Algunos de los discípulos de Jesús han vuelto a Galilea. Parece que ya se les olvidó la misión que recibieron en la primera aparición de Jesús cuando les dijo que los enviaba con el mismo encargo con que el Padre lo había enviado a él. El soplo del Espíritu como que no había surtido el efecto esperado. Parece también que se les olvidó que Jesús ya se les había aparecido para darles seguridades de que resurrección era real, cuando invitó a Tomás a tocarlo para cerciorarse. Pedro y algunos compañeros, entre ellos el discípulo a quien Jesús amaba de manera especial, han vuelto a su tierra y a sus faenas. Están otra vez a orillas del lago de Tiberíades. Van de pesca por la noche y no tienen éxito. Al amanecer, de regreso a la playa, un hombre parado en la orilla les pregunta por el resultado de la faena. El hombre es Jesús, pero los discípulos no lo reconocen. El hombre les da órdenes de que tiren la red a la derecha de la barca. Sorprende a docilidad de unos pescadores expertos para hacer caso a un desconocido. Quizá en su desaliento ya están dispuestos a esperar una apertura donde menos probable es. Quizá en el trato con Jesús y en el testimonio de los milagros que habían visto habían adquirido una cierta apertura para creer que siempre es posible una solución. Quizá la noticia de la resurrección, aunque todavía no los había transformado del todo, les había abierto la mente para pensar que, si un muerto ha resucitado, una pesca exitosa puede ser posible al final de una noche de fracaso.

Echan la red y hacen la captura más grande de su vida. El discípulo al que Jesús amaba es el primero en reconocer que el desconocido es el Señor. Se lo dice a Pedro, quien se lanza al agua, quizá impaciente para llegar antes junto a Jesús. Cuando todos llegan finalmente a tierra, encuentran que el hombre ha preparado unas brasas y está asando pescado y pan. Les pide que traigan de los peces capturados, y añaden unos más al fuego. El hombre los invita a comer. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle, “¿Quién eres?, porque ya sabían que era el Señor. Quiero destacar este rasgo, que me parece el más importante. El hombre en la playa no tiene los rasgos físicos de Jesús. Los discípulos reconocen que es el Señor no por una constatación física, sino por un acto de fe y de amor.

Ante el hecho extraordinario de la pesca milagrosa, el discípulo a quien Jesús amaba es el primero en deducir que se trata del Señor Jesucristo. Por su autoridad y su fe, los demás también creen que es el Señor. Y aunque no lo constatan con los ojos de la cara, están seguros con la convicción del corazón de que se trata del Señor. Nadie se atrevió a preguntarle quién eres. La fe, en efecto, no surge de lo que se ve o se toca, sino de la buena noticia que se escucha y se entiende. Hay varias escenas en las que Jesús resucitado se aparece sin ser reconocido de inmediato. El extraño que acompañó a los dos discípulos que caminaban hacia Emaús era Jesús y no lo reconocieron de inmediato. Aunque durante la conversación con el hombre, les ardía el corazón al escuchar sus explicaciones, no cayeron en la cuenta de que era Jesús hasta que el desconocido partió el pan. Y entonces se les desvaneció, pues a Jesús resucitado se le acoge con la fe, no con la vista o el tacto. Algo parecido le ocurrió a María Magdalena cuando lloraba junto a la tumba de Jesús. El Resucitado se le apareció, y ella creía que era el jardinero, hasta que Jesús la llamó por su nombre, es decir, le habló al corazón. Estos relatos nos enseñan a creer que cuando una lectura, una prédica, una oración nos toca el corazón, nos llena de alegría, nos descubre el sentido de la vida, es porque allí, bajo la figura de otro, allí está Cristo resucitado hablándonos y acompañándonos.

Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos, concluye el evangelista. Pero luego narra otra escena, que parece ser continuación de la anterior, pues la introduce diciendo que después de comer. En esta nueva escena, Jesús interroga a Pedro acerca de su amor a él. Por tres veces Jesús pregunta. Y por tres veces obtiene una respuesta afirmativa. Solo en la primera pregunta introduce Jesús un acento de comparación: ¿me amas más que estos? Pero no queda claro si ese amor mayor que el de los demás tiene después alguna consecuencia. Pedro responde la primera y la segunda vez de la misma manera, pero la tercera vez se entristece y apela al conocimiento superior de Jesús, que puede leer el interior de las personas. Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero. En respuesta a la declaración de amor de Pedro,Jesús le encarga el cuidado de sus ovejas. Aquellas ovejas, que en el capítulo 10 del evangelio según san Juan, Jesús había llamado suyas, esas son las ovejas que Jesús pone ahora bajo el cuidado del apóstol. Son los discípulos de Jesús, lo que escuchan su voz y lo siguen.

El amor de Pedro a Jesús será la garantía de que Pedro pastoree las ovejas de Jesús, no como mercenario, sino como el mismo buen pastor. El pasaje indica también que Jesús, que sigue siendo el buen pastor, no ejercerá un pastoreo espiritual y a distancia, sino un pastoreo concreto y cercano, mediado por quienes él ha enviado con la misma misión con la que él había sido enviado por el Padre. Finalmente, Jesús le anuncia a Pedro su muerte martirial. Y lo invita al seguimiento: Sígueme. En este contexto, ese seguimiento no puede ser otro que el seguimiento hasta la muerte como lo hizo Jesús. El amor que Pedro ha declarado con palabras lo debe corroborar con su sangre. Esta escena establece las cualidades de los que Jesús envía para seguir su misión: una identificación afectiva con Jesús hasta el punto de estar dispuesto a dar la vida por él. No es nada trivial. Y a lo largo de los siglos de la Iglesia hemos conocido pastores que así han ejercido el ministerio y así han actuado para el bien del evangelio.

Mons. Mario Alberto Molina OAR

Mañana sábado, 27 de abril, desde las 8:30 am a 12 m, tendremos en la comunidad local de la CURIA PROVINCIAL nuestro RETIRO ESPIRITUAL mensual de las CASAS DE BOGOTÁ y visitantes, predica el Licenciado Vicente Valenzuela Osorio, docente en la Uniagustiana. 

¡TODOS INVITADOS!

El equipo CEAR Colombia - Panamá, coordinado por Fray Jaime Iván Sánchez Gordillo, organizó los ejercicios espirituales agustinianos para LAICOS, Jornada de espiritualidad de 1 día, el sábado 13 de abril en el Templo de la Candelaria, Bogotá. De igual manera del 17 al 21 de abril se realizó la jornada de 5 días de vida espiritual en el Desierto de la Candelaria. 

Invitamos a todos para que se integren a los ministerios CEAR Colombia y así puedan participar de las actividades programadas por el equipo CEAR. En caso de estar interesados pueden comunicarse con Fray Jaime Sánchez Gordillo y/o Nubia Contreras al teléfono: 313 348 19 95.

Para más información ingrese a la página web de CEAR Colombia dando click aquí.

Logo-CEAR-COLOMBIA.png

 

El agustino recoleto Miguel Ángel Ciaurriz reflexiona en este artículo sobre el incendio en la catedral de Notre Dame, en París, y su importancia en la cultura y en la fe de Europa

A alguien se le ocurrió decir que el fuego de Notre Dame fue la respuesta, en forma de castigo, de Dios a sus hijos de Europa por olvidarlo y hacerlo marginal. Y debo decir que eso me dio tanta pena como las mismas llamas que se llevaron por delante todo lo que encontraban a su paso. Más que pena me dio, también, y no poca, rabia.

Decir que Dios castiga con fuego la descristianización de Europa incendiando la catedral de Paris, es una insensatez. Hoy leo que ese mismo día, y al parecer casi a la misma hora, se prendió fuego la sala de rezos del considerado tercer lugar más sagrado para el Islam. Tampoco Dios lanzó ese fue a la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén.

Dios no es un pirómano al que le gusta prender fuego y reducir a cenizas la historia de su pueblo, de sus hijos.  Quiere que esa sea una historia de salvación, de vida. Tampoco entra en sus planes arrasar con una casa, que para algunos será simplemente un símbolo histórico y cultural, pero para no pocos sigue siendo la casa de encuentro donde la fe y la vida se celebran con gratitud y esperanza; es la casa de Dios también. Dios no hace eso ni actúa así, no arrasa con nada llevado de su ira, una ira que se la viene aguantando por generaciones y generaciones. Nadie tira piedras a su tejado, tampoco Dios.

Con el fuego de Notre Dame no va a ser borrado de la memoria ni quedar en el olvido todo aquello que ha sido el símbolo de Francia, y también de Europa. No en vano dicen las estadísticas es el lugar más visitado del mundo por los turistas, unos catorce millones cada año. No quedará en el olvido que en esta catedral fueron coronados Napoleón Bonaparte y Enrique VI de Inglaterra y beatificada Juan de Arco. No quedaron reducidas a cenizas las reliquias más importantes que albergaba esta catedral como la Corona de Espinas que Jesús cargó en la cruz y la imagen de la Virgen, titular del templo, y otras muchas que los bomberos salvaron ayudados por una cadena humana que acudió a ayudar.

Seguro que Víctor Hugo va a revivir de nuevo y su novela Nuestra Señor de Paris, escrita en 1831 volverá a circular nuevamente, si es que alguna vez dejó de hacerlo, y volverá a ser un bestseler que, por cierto, veo que en su versión Kindle se puede conseguir por un módico precio de 1,70 euros. Quasimodo, el Jorobao de Notre Dame volverá a corretear por el campanario de las torres y seguirá enamorado de la gitana Esmeralda

Sí, Dios no es un pirómano, el incendio de Notre Dame no lo provocó Él para castigar a Francia y a Europa por olvidarse de su fe y relegarlo a la insignificancia. Tampoco Notre Dame es el único símbolo de Europa. El mediterránea, ese Mare Nostrum, que se cobra la vida de miles y miles de personas que continuamente quieren llegar a la vieja Europa y hacerla joven y nueva, debería ser también, otro símbolo de este continente que necesita surgir de las cenizas de Notre Dame.

Me llamó la atención, y me dio un poco de esperanza ver la espontánea y rápida reacción de muchos franceses, muchos de ellos jóvenes que se congregaron en los predios de su catedral en llamas y comenzaron a rezar el Rosario pidiendo la intercesión de Nuestra Señora, la de Paris, para que de esas cenizas surgiera una nueva Francia y una nueva Europa que vuelva a colocar a Dios en el centro de su vida.

Dijo el presidente Macron que se va a reconstruir la catedral y quedará aún mejor de cómo estaba antes de las llamas. Así será si de las cenizas de Notre Dame surge una nueva Francia y una nueva Europa que vuelve a Dios su mirada.

Miguel Ángel Ciaurriz OAR

#UnaPalabraAmiga

Centenares de cristianos fueron asesinados en Sri Lanka en varias explosiones mientras celebraban la Pascua y la Resurrección de Cristo. Sobre esto reflexiona el agustino recoleto Antonio Carrón

Despertar un Domingo de Resurrección con la noticia de los atentados de Sri Lanka en varios hoteles e iglesias ha supuesto un gran impacto para todos. En un día en que la vida y la alegría se convierten en protagonistas, la muerte y la tristeza inundaron el mundo. Y no era la primera vez: allí mismo, en 2017 fueron 47 las víctimas de otro atentado contra cristianos durante la celebración del Domingo de Ramos. En total, durante 2018 han sido más de 4.000 los cristianos que perdieron la vida por profesar su fe, y quizás es algo que está pasando demasiado desapercibido. Hace poco ardía Notre Dame en París y el mundo -creyente y no creyente- se volcó en un sinfín de muestras de tristeza, apoyo y deseos de reconstrucción. Hoy hablamos de 245 millones de cristianos que son perseguidos en el mundo por su fe, muchos de ellos mueren (en Sri Lanka y otros muchos lugares), y pudiera parecer que no tenga tanta repercusión, no sea algo tan notorio o, al menos, no interese tanto. Como si la historia de piedra pareciera más valiosa que la historia de carne…

La Iglesia, desde sus orígenes, ha sido perseguida. Fue el testimonio de los primeros mártires el que dio un impulso definitivo a la incipiente comunidad cristiana que se topó con un sinfín de obstáculos. Muchos de esos testimonios siguen siendo fuerza para que otros muchos vivan su fe hoy con esperanza. Y sí, a lo largo de la historia la Iglesia ha vivido y vive sus crisis y contradicciones por muy diversos motivos: abuso de poder, ambición, egoísmo, hipocresía… Constituida por seres humanos, la Iglesia tiene esa dimensión humana y, por tanto, tocada por el mal. Pero la Iglesia es también santa y, día a día, millones de personas siguen adelante, de multitud de formas y en multitud de lugares, con la misión encomendada por Jesucristo: «id al mundo entero y proclamad el Evangelio» (Mc 16, 15).

Cuando todo va bien, cuando la Iglesia es aplaudida, aceptada o privilegiada deberíamos preguntarnos si, realmente, todo va bien. Si la Iglesia es perseguida por dar testimonio de la fe y hay cristianos que dan la vida por Jesucristo y su Evangelio, es entonces cuando se está haciendo realidad su Palabra: «El que pierda su vida por mí la encontrará.» (Mt 10,37-42) «Recibiréis en este tiempo cien veces más, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna.» (Mc 10, 28-31)

Los atentados de Sri Lanka no distinguieron: había personas de vacaciones, personas trabajando, celebrando la Pascua o, simplemente, pasaban por allí. El mal no distingue, pero el bien siempre triunfa. La existencia del mal en el mundo es una invitación para que, desde el Evangelio, nos unamos y venzamos el mal a fuerza de bien.

Antonio Carrón de la Torre OAR

#UnaPalabraAmiga

El equipo CEAR Colombia - Panamá, coordinado por Fray Jaime Iván Sánchez Gordillo, se encuentra organizando los ejercicios espirituales agustinianos para LAICOS, Jornada de espiritualidad de 1 día, el sábado 13 de abril en el Templo de la Candelaria, Bogotá. ¡Buen trabajo espiritual!



El sábado, 30 de marzo, desde las 8:30 am a 12 m, tendremos en la comunidad local de SUBA nuestro RETIRO ESPIRITUAL mensual de las CASAS DE BOGOTÁ y visitantes, predica Fray José Uriel PatiñoFranco. ¡TODOS INVITADOS!

Miles de personas no tienen acceso al agua y su mala utilización lleva a la sociedad a una grave crisis. En el Día Internacional del Agua, el agustino recoleto Jaazeal Jakosalem trata este asunto en el artículo

El agua es un elemento importante de la vida. Las comunidades no pueden sobrevivir sin agua. La situación actual nos impulsa a actuar para proteger uno de nuestros recursos vitales. El objetivo 6 de la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible nos dice que “todavía hay demasiadas personas que carecen de acceso a servicios de abastecimiento de agua e instalaciones de saneamiento gestionados de manera segura. La escasez, las inundaciones y la falta de una gestión adecuada de las aguas residuales también obstaculizan el desarrollo social y económico. Aumentar la eficiencia hídrica y mejorar la gestión del agua son fundamentales para equilibrar la demanda de diversos sectores y usuarios, que compiten entre sí y crecen cada vez más”.

Necesitamos ver las realidades que rodean la situación desde la perspectiva global y local. ¿Estamos preparados para afrontar esta crisis? “Sin agua limpia y de fácil acceso, las familias y las comunidades serán pobres”. La escasez del agua es uno de los impactos más severos del cambio climático; si no abordamos la crisis ambiental, seguiremos sufriendo la crisis.

El impacto de la crisis mundial del agua en la salud es preocupante. La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente 2,2 millones de personas mueren cada año debido a la falta de agua o a la mala calidad. E incluso si esta crisis no se aborda de manera sostenible, será más perjudicial. Para 2030, la escasez de agua afectará a los medios de subsistencia de las comunidades agrícolas, y entre 24 y 700 millones de personas tendrán que abandonar sus casas y su modo de vida.

¿Por qué hace falta justicia con el agua?

Donde hay crisis de agua, siempre hay una injusticia. Estamos viendo una creciente comercialización del agua en todo el mundo. Compañías multinacionales como Pepsico (Aquafina), Coca-cola (Dasani) o Nestlé, entre otras, se están aprovechando de “desviar” nuestros manantiales hacia sus empresas con fines de lucro. Se espera que el mercado mundial de agua embotellada alcance los 279.65 mil millones de dólares en 2020; en volumen se espera que alcance los 465.12 mil millones de litros en 2020. Irónicamente, 884 millones de personas no tienen acceso a fuentes mejoradas de agua potable, mientras que 2.500 millones carecen de acceso a instalaciones mejoradas de saneamiento. El desequilibrio total entre la situación social y el negocio del agua es alarmante, lo que exige una acción global. “El acceso al agua potable segura es un derecho humano básico y universal, ya que es esencial para la supervivencia humana y, como tal, es una condición para el ejercicio de otros derechos humanos. Nuestro mundo tiene una grave deuda social con los pobres que carecen de acceso al agua potable, porque se les niega el derecho a una vida acorde con su dignidad inalienable. Esta deuda puede pagarse en parte mediante un aumento de los fondos destinados a proporcionar agua potable y servicios sanitarios a los pobres”, dice el Papa Francisco en Laudato Si.

La Justicia en el acceso al agua es un llamado a la justicia social. Tres de cada 10 personas carecen de acceso a agua potable segura. La injusticia se manifiesta en los impactos que esto tiene en la vida de los pobres, que apenas pueden acceder y pagar más. Esto gira en torno a la cuestión de la propiedad y la privatización de las fuentes, con los gobiernos conspirando para obtener su parte de los beneficios.

Debido a la crisis, el precio se introduce como un enfoque de conservación y claramente la solución está centrada en el negocio, desde una perspectiva puramente económica, sin basarse en las realidades de las comunidades que no pueden permitirse el lujo. Este enfoque es una carga para los pobres y, sin embargo, asequible para las empresas con fines de lucro, por ejemplo, hoteles, restaurantes, granjas, fábricas e industrias. El precio contribuyó al aumento del número de comunidades y familias que carecen de acceso al agua potable. Con la crisis actual, ¿podemos lograr el acceso universal y equitativo al agua potable para todos para 2030, como nos piden las Naciones Unidas?

Ante el problema del agua, una respuesta de fe

El agua es un elemento importante en muchas religiones, constituyendo la creencia de que simboliza la vida misma del Creador. Las comunidades de fe han reconocido plenamente la creciente crisis del agua, su impacto en las personas y la necesidad de encontrar mejores soluciones para hacer frente a este problema.

Activamente críticos y participativos, revelaron una preocupación común sobre esta crisis. Para presentar una mejor comprensión de la crisis del agua en la fe islámica, el Dr. Husna Ahmad señaló: “Es por eso que todos debemos trabajar para que el agua sea segura para beber, para conservarla y para usarla sabiamente. Las madres pueden estar a la vanguardia de esto, liderando el camino para preservar el agua como un recurso precioso y bendito central para nuestra fe y para la supervivencia de nuestro planeta”. La Iglesia Metodista Unida dijo audazmente en su Libro de Resoluciones: “Cuando la disponibilidad de agua y las prácticas de saneamiento se ven comprometidas, la seguridad de la comunidad se ve amenazada”. Afirmando, pues, que “el agua es parte integrante de la expresión radical del amor de Dios a toda la humanidad. El agua no puede ser monopolizada o privatizada; debe ser compartida como el aire, la luz y la tierra. “Es la provisión elemental de Dios para la supervivencia de todos los hijos de Dios en este planeta”, dice la Iglesia Metodista. El Papa Francisco, consecuente con la dirección que marcó en Laudato Si, dedicó la Jornada Mundial de Oración por la Creación 2018 al agua. En su mensaje dijo: “Jesús, en el curso de su misión, prometió un agua capaz de saciar la sed humana para siempre (cf. Jn 4,14). Profetiza: ‘Si alguno tiene sed, venga a mí y beba’ (Jn 7,37). Beber de Jesús significa encontrarle personalmente como Señor, sacando de sus palabras el sentido de la vida. Que las palabras que pronunció desde la cruz – ‘Tengo sed’ (Jn 19,28) – resuenen constantemente en nuestros corazones. El Señor sigue pidiendo que se sacie su sed; tiene sed de amor. Nos pide que le demos de beber en todos los que tienen sed en nuestros días, y que les digamos: ‘Tuve sed y me disteis de beber’ (Mt 25,35). Dar de beber, en la aldea global, no sólo implica gestos personales de caridad, sino también opciones concretas y un compromiso constante para asegurar a todos el bien primario del agua”.

Pastores, religiosos y religiosas, e incluso valientes miembros de la Iglesia están a la vanguardia de las protestas por la justicia del agua en todo el mundo. El llamado a la justicia se basa en la cuestión del acceso común al agua limpia, la no privatización, la no comercialización y la conexión con la justicia climática.

Las comunidades de fe examinaron la crisis desde el marco de ver-juzgar-actuar, animando a todos a ser parte de la solución desde la conservación personal del agua hasta la responsabilidad social. La reflexión consistente de la fe y la vida permite a cada creyente apreciar la misión que tiene en el cuidado de la tierra. San Juan Pablo II dijo que “en Cristo el hombre relee su llamado original a someter a la Tierra, que es la continuación de la obra de la creación de Dios en lugar de la explotación desenfrenada de la creación…”.

Soluciones de sinergia

Celebramos el Día Mundial del Agua 2019 con realidades preocupantes. Los problemas relacionados con el agua están ocurriendo en todo el mundo, no solo en el tercer mundo. Desde la extracción excesiva hasta los períodos de sequía, que afectan a las vidas humanas y a los medios de subsistencia. “Agua para todos en 2030. Por definición, esto significa no dejar a nadie atrás. Pero hoy en día, miles de millones de personas siguen viviendo sin agua potable: sus hogares, escuelas, lugares de trabajo, granjas y fábricas luchan por sobrevivir y prosperar”.

¿Qué podemos hacer? Establecer un mecanismo de regulación (instalaciones de reutilización, agua para todas las comunidades, integración de los proyectos de desarrollo hídrico, depósitos de lluvia, etc.); mejorar la información para facilitar la conservación del agua e imponer restricciones (identificar los sectores con extracciones de agua pesada, por ejemplo hoteles, resorts, restaurantes, productores o estaciones de agua embotellada, granjas agrícolas, fábricas, etc.); y realizar el trabajo de recogida de agua de forma más sostenible (Enfoque basado en la investigación para el marco de datos de la extracción, el consumo y la distribución, el establecimiento de organismos reguladores para el seguimiento de las extracciones, la mejora de la tecnología y la transferencia sobre la reutilización, la descomercialización).

La gente se opone a que las empresas multinacionales desvíen la capa freática de sus zonas, defienden sus tierras para la construcción de presas en nombre del desarrollo y arriesgan sus vidas no sólo por el agua, sino también por la biodiversidad y el futuro sostenible. Todo ello, frente a la falta de visión sistémica de nuestros gobiernos. Todo por agua.

Jaazeal Jakosalem OAR

#UnaPalabraAmiga

Página 1 de 10