El próximo sábado, 25 de mayo, desde las 8:30 am a 12 m, tendremos en la comunidad de Tagaste nuestro RETIRO ESPIRITUAL mensual de las CASAS DE BOGOTÁ y visitantes, predica Fray Miguel Ángel Díaz, OCD. Téngase presente que no habrá celebración Eucarística. ¡TODOS INVITADOS!

 

Del 12 al 19 de mayo Fray Albeiro Arenas Molina, Prior Provincial y Fray Jorge Chaparro, Ecónomo; visitaron las comunidades de la Provincia que se encuentran en Panamá. En la foto con la comunidad local de Kankintú, los Frailes Bolívar Salomón Sosa Madrid, Jhon Fredy Reyes Campoy Nelson Tiusaba Torres con el provincial y ecónomo.

Luego de culminar la reunión de Secretarios Provinciales, el pasado 9 de mayo Fray Juan de Dios Tibocha Restrepo, con el permiso del prior provincial visitó las comunidades locales de la Vicaría en España, compartiendo con los religiosos la Fraternidad Agustino Recoleta.

 

Las monjas agustinas recoletas llegaron a Colombia por primera vez el 12 de junio de 2018. Cerca de cumplir un año, se muestran felices por estos primeros meses en Bogotá

El 12 de junio de 2018, siete monjas agustinas recoletas -acompañadas por la presidenta federal de México- partieron desde el Monasterio de Cuernavaca rumbo a Colombia. Era la nueva fundación de las agustinas recoletas contemplativas, la primera en Colombia. En el país donde comenzó la Recolección agustiniana en Sudamérica, por primera vez llegaban las religiosas de clausura. Fueron recibidas por el Prior provincial de la Provincia Nuestra Señora de la Candelaria, Albeiro Arenas, junto con todo el cariño de la familia agustino recoleta de Colombia, que les recibió con los brazos abiertos.

Después de once meses y a punto de cumplir un año en el Convento Nuestra Señora de la Candelaria, en Bogotá, las siete religiosas están felices de su nuevo entorno. «El venir a Colombia ha sido un llamado muy fuerte para mi», dice la hermana Ermila Sánchez. En la misma línea, la hermana Heriberta Rosas Mena asegura que para ella ha sido «una nueva vocación» esta fundación en Colombia.

El cambio de convento fue para algunas religiosas difícil. La hermana Eva Villa Martínez afirma que le ha costado llegar a Colombia porque ha supuesto un desprendimiento, similar al que realizó cuando decidió entregar su vida a Dios como agustina recoleta. «Aun sigue siendo difícil», dice la hermana Blanca Lizette García, quien reconoce que para ella la nueva fundación ha sido «un reto». 

 

Sus caras de felicidad exteriorizan su felicidad por realizar la labor contemplativa en Bogotá, donde han sido acogidas con cariño. Sobre todo por los religiosos agustinos recoletos, con quien colaboran en algunas acciones de pastoral o solidarias, como su inclusión en ARCORES Colombia.

Y no solo están en Colombia para rezar. Las monjas agustinas recoletas dedican sus días, entre otras cosas, a la elaboración de galletas de nuez o naranja que ofrecen en los colegios agustinos recoletos o a la realización de hábitos para los frailes o para las monjas.

Después de un año, solo tienen una palabra para demostrar su estado en Colombia: felicidad. «Ha sido algo fuerte pero estamos contentas con esta nueva misión», concluye la hermana Huaraní Esparza.

El obispo agustino recoleto David Arias falleció el pasado 9 de mayo a los 89 años en New Jersey (Estados Unidos). Fue reconocido por muchas personas como buen obispo y buen religioso, preocupado principalmente de la comunidad hispana. En este artículo le recuerda el agustino recoleto Eliseo González

Biografía | Una vida al servicio de la Iglesia

La primera vez que conocí al Obispo David Arias fue en noviembre 1997, en el monasterio de Tagaste, Suffern, Nueva York. Yo era seminarista en aquel tiempo. Él vino a comer con la comunidad de Agustinos Recoletos para celebrar el día de acción de gracias (‘Thanksgiving Day’, en inglés). Durante los próximos seis años Mons. Arias no faltaría a la cita ese día de fiesta en Tagaste.

Recuerdo también cuando, junto con otros frailes recoletos, estuvimos presentes en la bendición del Centro Guadalupe, en Union City, Nueva Jersey. Mons. Arias fue en gran parte el responsable de que la Diócesis de Newark abriera ese centro de formación para la comunidad Hispana. Desde su paso por el Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Nueva York Arias siempre se preocupó de que los laicos estuvieran bien formados.

El 31 de mayo de 2003 tuve la dicha de ser ordenado sacerdote por la imposición de sus manos en la iglesia María Estrella del Mar, Oxnard, California. También estuvo presente al día siguiente, el 1 de junio, para mi primera Misa. Arias siempre estaba dispuesto para las ordenaciones de los diáconos y sacerdotes agustino-recoletos.

En el año 2009 fui destinado a West Orange, Nueva Jersey, donde estaba la casa provincial de la Provincia de San Agustín, con la misión de trabajar en la causa del venerable Obispo Alfonso Gallegos. Durante ese tiempo llegue a ver a Mons. Arias unas cuantas veces por año, siempre en reuniones de comunidad agustino-recoletas.

En marzo 2010, estando yo en Nueva Jersey, fui a visitar a Mons. David para pedirle un favor: necesitaba que me prestara una mitra suya para ponérsela al venerable Obispo Gallegos después de su exhumación, el 24 de marzo de 2010. Cuando llegué a la residencia de Mons. Arias me impresionó lo simple y organizado que estaba todo. Me recibió con mucho cariño. Fue muy atento. Me enseñó la casa y la iglesia. Parecía una residencia dentro de otra residencia. Tenía su propia capilla, cocina, comedor y dormitorio, todo aparte de la rectoría de los padres diocesanos. Me llevó a su habitación y colocó tres mitras sobre su cama y me dijo: “Coge la que quieras”. Me llevé la más bonita para colocársela al venerable Obispo Gallegos.

En el verano del 2013 fui destinado a Santa Ana, California, a la iglesia de Nuestra Señora del Pilar. Durante ese tiempo, Mons. Arias se hospedó en esta comunidad en dos ocasiones. Desde allí Mons. Arias aprovechaba para visitar a su hermano, el P. José Antonio Arias, y sus sobrinos, en Los Ángeles.

En junio del 2016 se hospedó en la iglesia del Pilar con ocasión de una reunión de obispos de USA en la zona del sur de California, cerca de Santa Ana. Por cierto, que de la Diócesis de Orange me invitaron a confesar a los obispos. Fui a confesarles y vi a Mons. Arias allí, conviviendo con sus hermanos obispos, muy contento. Se acercó y me saludó con mucho afecto.

La última vez que vi a Mons. David Arias fue en noviembre 2016 cuando viajó a la catedral de Sacramento, California, para participar en la misa de acción de gracias de Mons. Alfonso Gallegos con motivo de su proclamación como venerable.  El viaje lo realizó en autobús con un grupo de peregrinos de la iglesia del Pilar, Santa Ana, y duró siete horas. En aquella ceremonia al Obispo Arias le tocó destapar la foto de Mons. Gallegos que estaba prendida en el coro de la catedral. Pregunté después a los parroquianos qué tal le había resultado un viaje tan largo al obispo Arias. Me dijeron que estuvo muy contento, ‘calladito’, rezando y compartiendo con los fieles.

En estas dos ocasiones en las que se hospedó en Santa Ana, en la iglesia del Pilar, hablamos a solas sobre algunos temas: de su ministerio, de su amor por la historia y de sus libros sobre la contribución de los hispanos a la sociedad de USA, de su autobiografía que estaba escribiendo y del porqué él pensaba que San Juan Pablo II lo eligió obispo, lo que fue una gran sorpresa para él. Su teoría era que en su curriculum vitae aparecía que en sus estudios en Roma había realizado la tesis final sobre la espiritualidad de San Juan de la Cruz. Sonriendo, me dijo que por eso creía que había sido nombrado obispo por San Juan Pablo II, porque el Papa también tenía interés en San Juan de la Cruz.

Para mí, Mons. David Arias fue un hombre sencillo, cariñoso y atento. Al saber de su muerte ofrecí la Santa Eucaristía por su eterno descanso y no pude más que sentir nuevamente cariño y unión espiritual con él, ya que él me había ordenado sacerdote y nuevamente nos unía Jesucristo, el Sumo y Eterno Sacerdote.

El Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R., Arzobispo de Newark, después de saber de la muerte de Mons. Arias dijo: “Hoy día, esta Iglesia local de Newark está de luto por un pastor notable y confiable que guió a los fieles sabiamente, bien y con gran cuidado pastoral”. Mons. David Arias, agustino recoleto, fue un gran líder que ha dejado una huella profunda en la iglesia de USA, particularmente en el cuidado pastoral a la comunidad Hispana, que sigue creciendo. ¡Que descanse en Paz!

Eliseo González OAR

 

El arzobispo agustino recoleto de Los Altos, Quetzaltenango – Totonicapán (Guatemala), Mons. Mario Alberto Molina, reflexiona sobre la Palabra de Dios de este domingo 

La segunda lectura nos da este domingo el punto de partida desde donde podemos entender el sentido y enseñanzas de las otras dos. El pasaje procede del penúltimo capítulo del libo del Apocalipsis. El vidente ve un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía. Esa visión ¿corresponde al mundo que existirá después de que este actual se acabe, o corresponde a una nueva realidad invisible pero ya presente en este mundo a partir de la pascua de Jesús y de su victoria sobre el pecado o la muerte y que es la realidad definitiva? Me inclino a pensar que la visión no es una percepción del futuro, sino una mirada penetrante en la densidad espiritual nueva que impregna nuestro presente. La visión es una percepción privilegiada del mundo transformado por la pascua de Jesús y que es ya desde ahora la realidad definitiva. Por eso dice que lo antiguo ya pasó.

La resurrección de Cristo lleva la creación a su plenitud. La resurrección de Cristo y el envío del Espíritu Santo han hecho que el mundo no esté solo marcado por el pecado, sino que sea también ámbito de la gracia y de la vida eterna. Aunque a los ojos carnales el mundo sigue igual que antes, a los ojos de la fe, el mundo, este mundo en que vivimos, es ámbito de salvación. El vidente nos ayuda a ver una realidad invisible en la que vivimos, un cielo nuevo y una tierra nueva, pero que no es patente a los ojos de la cara, sino que nos envuelve y nos sostiene, porque Cristo ha resucitado.

La siguiente visión lo confirma. El vidente ve a continuación que descendía del cielo, desde donde está Dios, la ciudad santa, la nueva Jerusalén, engalanada como una novia, que va a desposarse con su prometido. Y el vidente se vuelve también oyente, que escucha una gran voz que venía del cielo: Esta es la morada de Dios con los hombres; vivirá con ellos como su Dios y ellos serán su pueblo. ¿Qué es esta Jerusalén del cielo? La ciudad de Jerusalén, la antigua ciudad santa construida sobre el monte Sion, era para los israelitas y luego para los judíos, el lugar de la morada de Dios en la tierra. Allí había construido Salomón un templo para el Señor. Un templo que el rey Josías remodeló y renovó un par de siglos después; que luego fue destruido por el emperador Nabucodonosor en el año 587 a.C.; que volvió a ser reconstruido siendo gobernador Nehemías y al impulso de los profetas Zacarías y Ageo; un templo que después fue profanado por los griegos bajo el rey Antíoco Epífanes 160 años antes de Cristo; un templo que el rey Herodes había ampliado y adornado en trabajos que duraron 46 años; un templo que finalmente fue arrasado por los romanos en el año 70 después de Cristo para no ser reconstruido nunca más. Pero entre tanto, los cristianos habíamos adquirido conciencia de que la morada permanente de Dios con nosotros no era aquella ciudad tantas veces construida, destruida y reconstruida, sino la nueva Jerusalén, es decir, el mismo cielo.

¡Pero el vidente la ve bajar del cielo a la tierra! La morada de Dios con los hombres se ha hecho presente. Es como si un ámbito divino se hubiera instalado en la tierra, para que quienes entran en él comiencen a vivir con Dios, renovados de su vida pasada y ya volcados hacia la vida futura. Los cristianos que por la fe y el bautismo comenzamos a vivir en ese ámbito de gracia y verdad lo hacemos visible. Es así como se forma y aparece la Iglesia. Pues la Iglesia no surge de una decisión de los creyentes de unirnos como si fuéramos una cooperativa o un partido político. La Iglesia, en su visibilidad institucional e histórica, surge a partir de ese ámbito de gracia, de vida y verdad que se ha abierto en el mundo, que ha bajado del cielo a la tierra, para que ya desde ahora comencemos a vivir con Dios una vida nueva. La visibilidad e institucionalidad de la Iglesia se sostiene en la invisibilidad y vitalidad del Espíritu de donde surge. En la Iglesia Dios mora con su pueblo. Allí se da el perdón y la gracia, se supera la muerte y nace la esperanza. Dios les enjugará todas sus lágrimas y ya no habrá muerte ni duelo ni penas ni llantos, porque todo lo antiguo terminó. Dios desde ahora hace nuevas todas las cosas.

¡Cuántas veces, quienes hemos entrado en ese ámbito de gracia no transparentamos en nuestras vidas la riqueza de santidad que se nos ha dado! ¡Cuántas veces nosotros mismos despreciamos la institucionalidad de la Iglesia sin darnos cuenta de que esa institucionalidad es la que da visibilidad al ámbito de gracia y santidad que se ha abierto en el mundo! ¡Amemos a nuestra Iglesia y dejémonos transformar por ella!

La primera lectura de los Hechos de los Apóstoles narra la conclusión del llamado primer viaje misionero de Pablo y Bernabé. Fijémonos en las palabras con que exhortaban a los nuevos creyentes que poco tiempo antes habían comenzado a creer: hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. Los exhortaban a la perseverancia frente a la adversidad segura; a la confianza en medio de la oposición y la persecución. No los engañaban con promesas de un futuro fácil aquí en este mundo. La gloria del reino de Dios está más allá de la muralla de fuego de la persecución en este mundo. Pero al tiempo que animaban y exhortaban a las comunidades, en cada una de ellas designaban presbíteros y, con oraciones y ayunos, los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Es decir, junto con la exhortación espiritual estaba la organización comunitaria. Son los inicios de la institucionalización de la iglesia cristiana, que hace visible el ámbito de la gracia abierto por Dios en el mundo.

Los discípulos de Jesús hemos recibido una norma de vida. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado; y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos. El mandamiento es nuevo, porque regula la vida de quienes viven en el mundo nuevo, ese mundo que vio el vidente del Apocalipsis. El amor es la forma de actuar que pone el interés y beneficio del otro al mismo nivel que ponemos el propio beneficio e interés. Ama a tu prójimo como a ti mismo. El amor introduce en las relaciones humanas la gratuidad que Dios ha creado en su relación con nosotros. Ese amor fue el que guió a Cristo y lo condujo a su muerte y resurrección.

Mons. Mario Alberto Molina OAR
Arzobispo de Los Altos, Quetzaltenango – Totonicapán

 

Saludamos, felicitamos y oramos por la vocación agustino recoleta, de nuestros Hermanos a los que Dios les permite cumplir 1 año más de PROFESIÓN SOLEMNE Y ORDENACIÓN SACERDOTAL.

MAYO

Fr. Manuel Beaumont Crespo 10

Fr. Jesús María Liberal Goñi 10

Fr. Felipe Sada Alegría 10

Fr. Paulino Petrerena Galdúroz 14

Fr. Cruz María Echavarría Martínez 15

Fr. Segundo Ramírez Leguizamón (P.Sol) 22

Fr. Romualdo Rodrigo Lozano 28

Fr. Wenceslao Ruiz Morea 28

Nos unimos en la oración y a los preparativos del gran acontecimiento de los religiosos, que este año celebrarán:

 

BODAS DE PLATA SACERDOTALES

Fray Gabriel Ángel Palacio Tobón: 19 de marzo «en hora buena»

Fray Osvaldo Javier de la Rosa Blanco: 28 de agosto

Fray Fredy Antonio Bedoya Betancur: 3 de diciembre

Fray Jairo Alberto Gordillo Rincón: 3 de diciembre

 

BODAS DE ORO SACERDOTALES

Mons. Fray José Luis Lacunza Maestrojuan: 13 de julio

Fray Jesús Javier Zoco Salvador: 13 de julio

Fray Facundo Suárez Cubides 21: de diciembre.

 

Muchas oraciones y felicitaciones.

El domingo 12 de mayo se conoce usualmente como el “Domingo del Buen Pastor”, pues en la misa de ese día leemos, todos los años, un fragmento del capítulo 10 del evangelio según san Juan, cada año un fragmento distinto. Este año acabamos de escuchar la parte final del capítulo. En ese breve pasaje Jesús no se describe a sí mismo como pastor, pero sí habla de sus ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás. Estas palabras son la conclusión de un anuncio que Jesús ha desarrollado a lo largo del capítulo 10. El buen pastor defiende su rebaño, lo cuida, da la vida por él. El mal pastor se aprovecha del rebaño, se sirve de él, lo deja morir ante el peligro, con tal de salvar su vida. Jesús es el buen pastor que pastorea su rebaño llevándolo a los pastos donde se anuncia la verdad que alimenta; es el buen pastor que ha dado su vida para que sus ovejas tengan vida. En el pastoreo hay un ejercicio de discerni- miento para distinguir el buen pastor del malo, la palabra verdadera de la falsa. Pues el buen pastor y la palabra verdadera son las únicas que llevan a la vida eterna.

Hoy es día de oración por las vocaciones sacerdotales, pues el sacerdote tiene la responsabilidad de hacer presente la palabra y la obra santificadora del Buen Pastor, Jesu- cristo. Oremos para que tengamos buenas y sólidas vocaciones sacerdotales. Y contribu- yamos económicamente para el sostenimiento del Seminario.

Esto se reafirma en la segunda lectura. Jesús no aparece como pastor, sino como cordero. Pero es un cordero que también pastorea. El Cordero que está en el trono será su pastor y los conducirá a las fuentes del agua de la vida y Dios enjugará de sus ojos toda lágrima. En este pasaje, quien se beneficia del pastoreo del Cordero es la muchedumbre de personas que el vidente ve ante el trono de Dios y del Cordero que es Jesucristo. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono del Cordero. Iban vestidos con una túnica blanca y llevaban palmas en las manos. Se trata, pues, de la muchedumbre de cristianos, procedentes de todos los pueblos y naciones del mundo, que han padecido el martirio, han tenido que dar la vida por el Cordero, así como el Cordero antes había dado la suya por ellos. Si la mu- chedumbre procede de la pluralidad de pueblos y naciones del mundo es porque hasta allá llegó el mensaje del Evangelio. La palabra del Buen Pastor llegó hasta ellos por el empeño misionero de la Iglesia. Si van vestidos de blanco con palmas en las manos es porque se han mantenido fieles frente a la persecución. Por la fuerza intentaron que se separaran del pastor, que renegaran del Evangelio, y ellos prefirieron perder la vida que perder la fe. Así alcanzaron la vida eterna. Universalidad y martirio son rasgos de la iglesia cristiana.

Jesucristo nace judío, es heredero de la tradición religiosa judía, apela a los libros sagrados judíos para dar fundamentación a su evangelio, pero prescinde de todo particula- rismo nacionalista o cultural para centrar su atención en dos problemas que cuestionan la existencia de la persona, de cualquier época, cultura o nación: el pecado y la muerte. Puesto que el evangelio es respuesta específica a esas cuestiones, su mensaje es universal. Por eso el alcance de la misión de la Iglesia es universal y es siempre palabra que ilumina.

La libertad humana es frágil y sus decisiones muchas veces ambiguas. Las personas tomamos decisiones erradas, quebrantamos leyes morales, realizamos acciones que nos destruyen y destruyen a los demás. ¿Es posible corregirse y comenzar de nuevo? ¿Cómo se salda y se paga la deuda de las acciones pasadas que agobian el presente y comprometen el futuro? Jesús no solo anuncia el perdón de Dios a quien se arrepiente, sino que, con su muerte en la cruz, nos habilita para recibirlo.

La enfermedad que desemboca en la muerte socava el sentido de la vida. ¿Para qué vivir, si la muerte definitiva destruye todos los logros y obras realizadas? Jesús sana en- fermos, restaura la salud y promete la vida eterna a sus seguidores. Él en su persona vence la muerte por su resurrección, y establece los medios para crear comunión entre él mismo y sus seguidores, de modo que también ellos, unidos a él, puedan igualmente vencer su propia muerte. Los cristianos anunciamos esta noticia a cuantos quieran escucharla.

El otro rasgo del cristianismo es su carácter martirial. Cristo murió porque él vino para dar testimonio de la verdad. El martirio cristiano es la consecuencia de la convicción de que hay verdades no negociables, de rango superior incluso al valor de la vida. Los cristianos han dado la vida por rehusarse a negar a Dios que da sentido a su vida, por resistirse a negar la verdad del Evangelio que la ilumina; han dado la vida por defender la vigencia de la Iglesia que garantiza la verdad de Dios y del Evangelio. También en el campo de la ética, cristianos han muerto a lo largo de la historia por resistirse a conductas inmorales, principalmente en el campo de la sexualidad y la defensa de la vida.

Sin embargo, cuando se piensa que las verdades religiosas no son absolutas, sino relativas al sistema propio de cada religión; que cada religión tiene su verdad y el evangelio es una entre tantas, no tiene sentido sacrificar la propia vida única por una verdad de vi- gencia circunstancial, ni siquiera tampoco anunciarlo a quienes no lo conocen, pues ellos tendrán “su verdad” que les dé salvación. El relativismo cultural contemporáneo ha indu- cido a pensar que no hay preceptos morales de obligación absoluta, sino condicionada a la situación de cada persona. Si esto es así, el martirio pierde sentido y vigencia.

El martirio es parte integral del evangelio. Jesús murió por fidelidad a Dios que lo envió a predicar un mensaje que exasperaba a quienes lo mataron. Jesús anunció a sus seguidores, no pocas veces, sino muchas, que por fidelidad a él y a su Evangelio tendrían que sufrir y hasta dar la vida. Y es que el Evangelio no es una palabra religiosa más entre las muchas que se dan en el mundo, sino que es LA palabra verdadera, única e incompara- ble. Jesús no es un pensador religioso más, entre los otros muchos fundadores de religio- nes, sino que es EL Salvador del mundo, el único que tiene palabras de vida eterna. Dé- mosle gloria y honor por los siglos de los siglos. Amén.

Mons. Mario Molina OAR

Más de 150 religiosos (as) de Colombia se reunieron durante del 26 al 28 de abril para celebrarla LVIII Asamblea General Electiva de Superiores Mayores, bajo el lema: «Hagan todo lo que Él diga, ya es la hora».

La Asamblea eligió para el trienio 2019-2022 a la Junta Directiva quedando así:

Presidente: Hno. César Augusto Rojas Carvajal          «Hermanos Maristas».

Primera vicepresidenta: Hna. Yolanda Sánchez          «Hermanas del Buen Pastor».

Segundo vicepresidente: P. Carlos Eduardo Correa   «Compañía de Jesús».

Primera vocal: Hna. Yamile Jurado                                 «Terciarias Capuchinas».

Segundo vocal: Hno. Carlos Gabriel Gómez                «Hermanos de La Salle».

Tercera vocal: Hna. Ana Luby Vargas                           «Hermanitas de la Anunciación».

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