Martes, 14 May 2019 14:50

Recursos para vivir el mes de María Destacado

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Oraciones y otros recursos para vivir intensamente el mes de mayo, mes dedicado a la Virgen María

 

Oración del mes de mayo a María

Adoremos al Señor y cantemos alabanzas a María
Adoremos al Señor y cantemos alabanzas a María

Venid gozosos cuantos amáis a la Virgen y decidle: Toda Hermosa, Señora nuestra
Adoremos al Señor y cantemos alabanzas a María

Venid, demos gracias a Dios porque en su bondad nos concedió por Madre a su Madre Inmaculada, en quien el Verbo se hizo carne
Adoremos al Señor y cantemos alabanzas a María

Venid y ensalcemos a la Virgen, Madre amable, causa de nuestra alegría, porque halló gracia a los ojos de Dios, porque Jesús en la Cruz la proclamó Madre nuestra, porque todas las generaciones la llamarán bienaventurada
Adoremos al Señor y cantemos alabanzas a María

Toda hermosa eres, María, y no hay mancha alguna en Ti. Tú eres la alegría del mundo. Tú, la alegría de la Iglesia. Tú, la esperanza del cristiano, el refugio del pecador. Queremos amarte con sinceridad y servirte con lealtad, como hijos buenos y agradecidos. Te ofrecemos nuestra alma y nuestro cuerpo, nuestro corazón y nuestra vida, como homenaje de amor. Como obsequio especial de tu mes, recibe nuestra ofrenda. (Intención u ofrenda de la oración)

Dios te salve, María. Llena eres de gracia…

Oración: Te rogamos, Madre y Señora, que los jóvenes y todos los cristianos, como una gran familia, vivamos como hijos tuyos, reproduciendo los criterios, los sentimientos, las virtudes de tu Hijo Jesús, al que deseamos alabar con nuestra vida, como hiciste Tú.

 

Oración a María, Madre de la Iglesia

Por Pablo VI

Virgen María, Madre de la Iglesia,
te recomendamos toda la Iglesia.
Tú, que por Tu mismo divino Hijo,
en el momento de su muerte redentora,
fuiste presentada como Madre al discípulo predilecto,
acuérdate del pueblo cristiano, que en Ti confía.

Acuérdate de todos tus hijos;
avala sus preces ante Dios; conserva sólida su fe;
fortifica su esperanza; aumenta su caridad.

Acuérdate de los que viven en el dolor,
en las necesidades, en los peligros,
especialmente de aquellos que sufren persecución
y se encuentran en la cárcel por la fe.
Para ellos, Virgen Santísima, solicita la fortaleza
y acelera el ansiado día de su justa libertad.

Mira con ojos benignos a nuestros hermanos separados,
y dígnate unirnos, Tú que has engendrado a Cristo,
fuente de unión entre Dios y los hombres.

Intercede ante tu Hijo Unigénito,
Mediador de nuestra reconciliación con el Padre,
para que sea misericordioso con nuestras faltas
y aleje de nosotros la desidia,
dando a nuestros ánimos la alegría de amar.

Haz que toda la Iglesia pueda elevar al Dios de las misericordias
un majestuoso himno de alabanza y agradecimiento,
un himno de gozo y alegrías,
pues grandes cosas ha obrado el Señor por medio tuyo,
clemente, piadosa y dulce Virgen María.

 

Regina Coeli

Reina del cielo, alégrate, aleluya.
Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

Ha resucitado según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

Goza y alégrate Virgen María, aleluya.
Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos: Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

 

La Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

Himno a Nuestra Señora de la Consolación

Reina y madre querida de la Consolación,
fuente de luz y vida, solaz del corazón.
Madre: Reina te llama nuestra Recolección
y por doquier proclama tu dulce protección.

Dirige tu mirada del mundo en rededor.
Oye, madre adorada, la plegaria de amor.
¿No ves, oh madre mía de la Consolación,
a los que noche y día cantan en tu loor?

Son tus hijos queridos de la Recolección
que, en un amor unidos y un solo corazón,
portan el estandarte de tu gran devoción.
Madre: servirte, amarte, es su mejor blasón.

“María dio Fe a las palabras del ángel y por la Fe concibió y fue escogida para que, por su medio, naciera entre los hombres nuestra Salud. María es bienaventurada porque oyó la palabra de Dios y la puso en práctica; por que más guardó  la verdad en su mente que en su seno”
San Agustín

Leído 184 veces Modificado por última vez el Martes, 14 May 2019 15:00