Viernes, 03 May 2019 10:01

Eighth Grade, el reto de la adolescencia Destacado

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Sobre la adolescencia y sus retos en la sociedad de 2019 habla en este artículo el agustino recoleto Antonio Carrón

La adolescencia no es un una etapa fácil. Algunos ya la han pasado, otros la están viviendo y otros la experimentarán en el futuro. De una u otra forma, el paso por la adolescencia es algo que nos une a todos, por lo que no debería ser complicado entender a los adolescentes. No obstante, la experiencia dice que comprendernos, comprenderlos durante ese periodo de la vida no es fácil.

Recientemente me topé con una interesante película llamada ‘Eighth Grade’, dirigida por Bo Burnham y ganadora de dos Gotham Independent Film Awards. En ella, Kayla, de 13 años, aguanta la marejada de la adolescencia suburbana mientras intenta acabar la última semana de colegio tras su desastroso último curso previo al salto al instituto. Vive junto a su padre, que en todo momento intenta mostrarse cercano y comprensivo, sin conseguirlo. Kayla es muy callada y discreta, no se hace notar en público, pasa desapercibida, apenas tiene amigos, pero se transforma completamente cuando se pone delante de la cámara para grabar los videos que cuelga en su canal de Youtube. Tanto en publicaciones en redes sociales como en sus videos Kayla se muestra alegre, abierta, segura de sí misma, incluso da consejos a sus supuestos seguidores y aparece con una imagen que no se ve reflejada en la vida real. En su día a día, Kayla se muestra algo acomplejada por su aspecto físico, le cuesta relacionarse con los demás, no es aceptada por algunos. Le gusta un chico, pero teme hablar con él, hay un grupo de chicas “guays” a las que le gustaría acercarse, querría poder expresarse más abiertamente en público, pero hay muchas resistencias interiores que no se lo permiten. Cuando regresa a casa su padre suele pagar los platos rotos de sus frustraciones y miedos y le resulta muy complicado ser consciente de la vida interior de su hija. No obstante, él conoce otra cara de Kayla, la ha visto crecer, ha visto cómo se expresa en sus videos y conoce su potencial y su gran personalidad. Pero Kayla tiene una gran venda en los ojos, la gran venda de la adolescencia.

Kayla se muestra con fuertes ideales, es una persona creyente, no se deja manipular fácilmente, pero la adolescencia le presenta muchos retos difíciles de superar: el precio de ser aceptado por los demás, el descubrimiento de la sexualidad, la gestión de emociones, las nuevas amistades, etc. En todo ello la película muestra bien lo que supone la vida interior de los adolescentes: aparentemente pueden estar distraídos, ser reacios a la conversación, mostrarse poco receptivos a los consejos, cambiar repentinamente de opinión y sentimientos, reaccionar de formas muy extrañas… pero es que ser adolescente no es fácil. Y me atrevería a decir que es menos fácil en el momento actual, en el que no sólo hay que tener en cuenta la imagen y las relaciones personales en el mundo real, sino también en el marco digital. Para un adolescente (y también para muchos adultos de hoy) es igual de relevante una discusión o un enfado en una conversación cara a cara con un amigo o familiar, como en el ámbito digital de las redes sociales. Perder o ganar seguidores en Instagram, que alguien te ponga un “like” o no en una publicación, que tus videos en Youtube los vea gente o no cobra una importancia difícil de entender si no se vive esa etapa de la vida hoy.

En la película, Kayla sufre muchos desengaños con los cuales sufre, pero también aprende, madura, se fortalece y crece. Como todo adolescente, no recibe con agrado los consejos, las respuestas a las preguntas, sino que necesita llegar a sus propias conclusiones. Es una etapa en la que son mucho más efectivas las buenas preguntas que las claras y contundentes respuestas. Y ello es algo que nos tiene que hacer pensar mucho a los educadores y a los padres. Los adolescentes, a pesar de las apariencias, tienen un gran mundo interior en continua ebullición que necesita ser organizado. Para ello tienen que construir su propio camino y lo mejor que podemos hacer es convertirnos en acompañantes, a veces más cercanos (porque llegan las crisis y los bajones) y a veces sabiendo mantener una cordial distancia.

No es fácil ser adolescente hoy (como tampoco lo es acompañarlos en ese momento), son muchos los retos que se presentan y, por eso precisamente, es una etapa apasionante de la vida de la que se aprende mucho, en la que los mayores tenemos que estar muy atentos, pero que tenemos que dejar vivir a sus propios protagonistas.

Hay una frase al final de la película que puede servirnos bien a todos para aplicarla a nuestras vidas: “las cosas cambiarán y nunca podrás saber lo que te va a pasar”. Sabiduría de la vida misma. Por eso, desde la fe y desde la propia experiencia de vida, estamos invitados a confiar… Gucci!

Antonio Carrón de la Torre OAR

#UnaPalabraAmiga

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