Juventudes Agustino Recoleta

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Las JUVENTUDES AGUSTINO RECOLETAS (JAR) surgen en el mundo como una expresión juvenil para al actualidad del estilo y vida que San Agustín llevó y quiso que sus amigos y seguidores llevaran. Los jóvenes de nuestros grupos quieren seguir a Jesús a través del carisma de San Agustín.

La Asociación de Juventudes Agustino-Recoletas (JAR) es una organización católica e internacional de movimientos de juventud, enmarcada dentro de la estructura de la Orden de Agustinos Recoletos, y presente en los países donde los religiosos OAR desarrollan su labor pastoral.

 

 

Las notas distintivas de las JAR son:

COMUNIDAD ORANTE: Los miembros de JAR desarrollan un proceso de conversión continua, por el cual, saliendo de la dispersión y la exterioridad, entran dentro de sí mismos para encontrarse en oración con Dios que los está esperando.

 

JÓVENES COMUNITARIOS: Las JAR intentan revivir la experiencia de la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén, en el estudio vivencial de la Palabra, la fidelidad en la Fracción del Pan, la solidaridad con los necesitados y la comunión íntima de sus miembros en verdadera amistad y fraternidad, según la experiencia carismática de san Agustín y de la Recolección en total sintonía y colaboración con los pastores de la Iglesia.

 

COMUNIDAD MISIONERA: Esta dimensión de las JAR implica una total disponibilidad al servicio de la Iglesia colaborando activamente en las misiones y demás ministerios de toda la familia agustino recoleta.

 

COMUNIDAD MARIANA: Las JAR nacen el amparo de la Virgen María, Madre de la Consolación y a ella encomiendan los jóvenes sus actividades y su misma vida.

 

COMUNIDAD AGUSTINIANA: Siguiendo los ejemplos de los santos y religiosos modelos de toda la familia agustino-recoleta, la enriquecen con su juventud y dinamismo y permanecen en sintonía con todos sus miembros.

 

 

 

Lo primero por lo que os habéis congregado en la comunidad es para que habitéis unánimes en la casa, y tengáis una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios” (San Agustín)