El domingo 17 de marzo, los jóvenes agustinianos de nuestros colegios y parroquias, tuvieron un ENCUENTRO ESPIRITUAL, en el Agustiniano Norte, coordinado por Fray Andrés Aguilera Romero, promotor vocacional zonal en Bogotá. El evento fue todo un éxito gracias a la asistencia de 74 jovenes los cuales participaron de diferentes juegos y pruebas con dificultades siempre concluyendo con alguna enseñanza, aplicación, reflexión y aprendizaje. ¡Buen trabajo vocacional!

 

ENCUENTRO ESPIRITUAL 2

 

ENCUENTRO ESPIRITUAL 3

 

ENCUENTRO ESPIRITUAL 4

 

 

El agustino recoleto Fabián Martín reflexiona en este artículo sobre los pasos que debe dar el promotor vocacional en su labor de acompañamiento

Los animadores vocacionales somos servidores de un encuentro con Cristo y caminamos siempre en la Iglesia y con la Iglesia. Es pues urgente abrirnos a la conciencia de ser animadores de las vocaciones que siente y caminan con toda la Iglesia, la comunidad de los ‘con-vocados’.

Existe una canción del grupo Kairoi que me marcó mucho en mi juventud y que se titula “comenzar nunca es fácil”. Transcribo la estrofa del coro: “Comenzar nunca es fácil sabéis, lo importante es querer caminar y forjar día a día los sueños. Vuestra voz, nuestra voz se unirá; vuestra voz, nuestra voz se unirán”. Ahora tengo 37 años de edad, casi 15 de fraile y 10 de sacerdote, y sigo escuchando esta canción con mucho gusto. Por lo cual, me apoyaré en esta letra para ponerle música a una breve reflexión sobre la animación vocacional. Pero antes, permítaseme situarnos en contexto.

Cuando comencé a dar mis primeros pasos en la pastoral, para ser específicos, en la pastoral juvenil y vocacional, se me pidió que ya que venía recientemente de la universidad y tenía frescos los conocimientos, hiciera una propuesta breve de por dónde creía yo que debía caminar la pastoral vocacional. En una tarde nublada de otoño del 2011 me senté delante de la computadora y comencé a darle forma a una propuesta a modo de decálogo que, desde mi punto de vista, podría suponer un relanzamiento de la pastoral vocacional.

El día de la reunión tras haber planteado el plan de trabajo de la jornada y haber comentado algunos ajustes en la organización general, se me concedió la palabra. Era mi primer intervención en un equipo de trabajo después de haber salido de la casa de formación y de los estudios de especialización, por lo cual creía importante cuidar los detalles y abrir nuevos horizontes con propuestas novedosas. Entusiasmado comencé a hablar. A la hora de retroalimentar mi propuesta buscando una reacción en las miradas de mis hermanos, comencé a experimentar en ellos desinterés y aburrimiento.

Una vez terminada la presentación, dos de los participantes comentaron con realismo, franqueza y cierta crueldad: “más de lo mismo”, “eso ya está dicho”, “no nos descubres el mundo…”. A mí me cayeron aquellas palabras como un balde de agua fría. A raíz de esa experiencia que para mí fue aparentemente negativa, me propuse leer todo lo que estuviera a mi alcance sobre pastoral vocacional. Sentía el reclamo interior de comprobar si era o no verdad lo que habían dicho mis hermanos y compañeros de trabajo que contaban ya con muchos años de experiencia de campo.

Lo primero que hice fue leer todos los documentos del caminar de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II (1962-1965) hasta el momento presente. Aquellos días fueron muy fecundos, pues puede rastrear el camino progresivo de la Iglesia en la reflexión, la pedagogía y la praxis de la pastoral vocacional. A continuación me topé con libros, artículos, revistas…, y se fue ampliando mi comprensión y visión de las cosas. Entre más leía y tenía delante de mí lo que se había trabajado en torno a la animación de las vocaciones más me quedaba maravillado y me decía a mí mismo “cómo no conocí todo esto antes”.

Curiosamente en las sucesivas reuniones de trabajo aprendí que era un inexperto y un novato en el campo y que mi situación era de aprendiz, sobre todo de la experiencia de quienes ya llevaban muchos años bregando y dejándose la piel en el campo de las vocaciones. Únicamente descubrí un detalle sobre la pastoral vocacional que creía que se sabía muy bien en la teoría pero que en la práctica no se había hecho nada, al menos en el contexto donde yo me encontraba. Se trataba de la importancia de incorporarse a los equipos diocesanos de pastoral vocacional de las diócesis donde tenemos comunidades agustino recoletas.

Por iniciativa propia llamé a las puertas de la diócesis. Al principio me dieron largas…, hasta que al final el delegado de vocaciones de la diócesis me concedió una entrevista. Una vez más fue para mí una sorpresa conocer el enorme trabajo que se hacía en aquella diócesis por la animación de las vocaciones. Existía un equipo vocacional bien constituido, formado y organizado, compuesto por sacerdotes diocesanos, laicos comprometidos y muchas religiosas. Así es de que la propuesta de contar con un religioso más fue bien acogida. Años aquellos de compartir, aprender, crecer juntos y hacer camino como Iglesia.

Hace un par de meses del presente año 2018 un una reunión de equipos de animación vocacional viví una experiencia que por dentro me dio mucha gracia. La cuento brevemente. Recientemente se incorporaron nuevos hermanos religiosos al trabajo de la pastoral vocacional donde ahora me encuentro, venidos desde diferentes contextos y circunstancias. Mientras comentábamos asuntos varios, los había quienes con todo el entusiasmo del mundo proponían lo que debíamos hacer para sacar la animación de la vocaciones de su continua crisis. Me acordé mucho de aquellas frases “pero si eso ya está dicho”. Aunque en este caso solo lo pensé…

Ahora vuelvo a la canción del inicio. Dice el estribillo del coro: “comenzar nunca es fácil, sabéis…”. Estoy de acuerdo en que comenzar nunca es fácil. Pero lo terrible es creer que se comienza de cero. Y lo verdaderamente dramático es estar convencido de que te toca a ti, de entrada, hacer la diferencia sin conocer y comprender lo que se había venido haciendo. En el campo de la animación de la vocaciones “lo importante es querer caminar”. Se trata de un servicio a la evangelización delicado y maravilloso “ayudar día a día a forjar los sueños”. Esto es, acompañar para que otros descubran dónde Dios los quiere y dónde Dios los sueña para que, dando lo mejor de sí mismos, sean plenos, lleguen a ser felices…

Aunque lo digo claramente, para mí lo más importante es aquello de “vuestra voz, nuestra voz, se unirán; sí, vuestra voz, nuestra voz se unirán”. En la animación de las vocaciones hacemos camino con la Iglesia, como Iglesia y para servir a la Iglesia, Pueblo de Dios, comunidad de los bautizados. La voz de Dios puede y ha de ser escuchada a través de su Palabra. Y la Palabra de Dios se hace vida, se encarna, se traduce como estilo de vida en los acontecimientos y avatares de la historia, la cultura que la concreta y las personas que la viven y transmiten. Para mí esta es ahora una certeza irrenunciable: solo encontrándonos, escuchándonos y contándonos los diversos relatos de seguimiento de Jesucristo en las diversas formas y caminos de vida cristiana, lograremos dar con una respuesta al desafío de seguir animando las vocaciones en la comunidad cristiana.

Por lo tanto, termino diciendo que más que una necesidad, es una urgencia abrirnos a la conciencia de ser animadores vocacionales que siente y caminan con toda la Iglesia, la comunidad de los ‘con-vocados’ a vivir y celebrar la fe. Sí, fuera de la Iglesia no hay una pastoral vocacional seria, a la altura de las exigencias del momento histórico y cultural, que sea capaz de responder al llamado del Espíritu de animar las vocaciones en la comunidad cristiana. Definitivamente: CON LA IGLESIA.

Fabián Martín OAR

#UnaPalabraAmiga

En la cruz, como en la vida, Jesús pierde para ganar. Sobre este asunto habla el agustino recoletos Miguel Ángel Ciaurriz en este artículo

Para este segundo día de la andadura cuaresmal, Jesús nos hace una propuesta que a cualquiera le pone a dudar. Nos cuesta entender y aceptar que para ganar hay primero que perder.

Bueno, esto lo saben bien los que se dedican a hacer dinero, a obtener ganancias invirtiendo en negocios que saben que toman un tiempo en obtener beneficios y hacer caja. Con todo, estas pérdidas iniciales, afortunadamente no siempre, a veces condicionan el empeño y no dan buen resultado los resultados esperados y apetecidos. No son pocos, de hecho, los emprendedores que han fracasado no pudiendo obtener réditos de sus inversiones y finalmente desistieron.

El pasaje del evangelio de Lucas que se lee en este jueves después de la “ceniza” nos hace caer en la cuenta de que la cruz contiene toda una sabiduría que nosotros necesitamos descubrirla y aprenderla para que las piezas de nuestro puzle encajen.

Entiende Jesús que su destino es la cruz, el sufrimiento que le van a causar los que están contra él, que no son pocos, y, además, son muy poderosos, tanto que pueden decidir sobre su vida.

Pero tiene la firme convicción de que la cruz, su muerte, ni es lo último, ni tiene la última palabra. La última palabra la tiene la vida. Por eso dice que perder la vida por seguir sus pasos es ganarla.

En definitiva, perder así la vida es la mejor inversión para un creyente. De nada sirve ganar el mundo y permanecer egoístamente encerrados en nosotros mismos, ajenos a los demás; eso no es ganar, eso es perder definitivamente hasta la esperanza. Ganar es darse, perder en beneficio de los demás las cosas a las que estamos aferramos.

Pensemos en los jóvenes, por ejemplo. Ellos deben hacer una atrevida, audaz y valiente inversión, una inversión sin marcarse los tiempos para obtener beneficios. Y debe asumir los riesgos para perder, sin miedo, por el camino lo que le impide avanzar. Acabará, acabaremos todos ganando, si por el camino vamos perdiendo aquello que nos impide seguir a Jesús. El precio al que apunta el Galileo es la renuncia de cada quien a sí mismo, tomar la cruz de la que quisiéramos librarnos y, con ella a cuestas, seguirlo por el camino de nuestro particular viacrucis.

Estas pérdidas, que a lo largo de esta cuarentena de días dejaremos como lastre por el camino que nos debe conducir a la Pascua, nos darán la victoria, que no es otra que la vida nueva del resucitado alojada en cada uno de nosotros. Así nuestra cuaresma terminará en pascua.

Miguel Ángel Ciaurriz OAR

#UnaPalabraAmiga

 

 

Fray Lucas Ortiz De La Rosa, junto a Fray Ángel Jahir Córdoba García, coordinaron la Convivencia vocacional en Totonicapán. Contando con la participación de 8 jóvenes. ¡Bendito sea Dios!

 

 

El Secretariado de Vocaciones y Juventud ha estrenado una nueva imagen para su labor vocacional durante 2019. Está en consonancia con el lema pastoral para estos meses: “Una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios”

La pastoral vocacional de los Agustinos Recoletos tiene una imagen para 2019. El Secretariado general de Vocaciones y Juventud ha propuesto un nuevo logo para la labor pastoral y vocacional para este año. La nueva imagen expresa gráficamente la frase Una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios, lema pastoral para 2019.

Corazón agustiniano fragmentado: el corazón y la llama representan a toda la familia agustino recoleta alrededor del mundo. Cada fragmento nos habla de la diversidad de personas y características que componen dicha familia, todas en unión forman una sola alma y un solo corazón.     

Colores: Los cuatro colores (verde, azul, rojo y amarillo) representan la presencia agustino recoleta en los cuatro continentes y las cuatro provincias que la componen. Los colores se entremezclan entre sí representando la unidad en la diversidad de culturas.

Personas: En la parte inferior del corazón se encuentran dos siluetas de personas con los brazos abiertos. Ellas representan el componente humano (frailes, laicos, jóvenes, etc) que trabajan por vivir el carisma agustino recoleto y se abren a la presencia de Dios en sus vidas.

Cruz y corazón: en el centro del corazón se halla una cruz con el corazón en el centro que representa a Dios. En él ambos símbolos representan una realidad divina, el amor de Dios representado en el corazón y su entrega a cada persona simbolizada en la cruz. Dicha cruz se ubica en el centro del corazón fragmentado expresando que Dios es el centro vital de la vida del cristiano, así como el lugar donde confluyen todos los demás elementos en representación de la frase dirigidos hacia Dios.

Lema: En el lema Una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios bordeando el corazón se destacan las palabras alma, corazón y Dios bajo una misma fuente, representando el vínculo que existe entre dichas realidades trascendentales del hombre.

 

 

Ayer jueves 21 de febrero, en la Curia Provincial, se reunieron los promotores vocacionales zonales de la Provincia, los Frailes: Fredy Bedoya Betancur, Jaime Mouthon Cuesta, Héctor Fabio Murillo Ramírez y Andrés Aguilera Romero, coordinados por el prior provincial, Fray Albeiro Arenas Molina y Fray Valerio Baines Sanz, presidente del Secretariado de Vocaciones y Juventud. ¡Buen trabajo en pro de nuestras vocaciones!

 

 

 
 

Freddy Daza realizó el pasado domingo la profesión solemne de sus votos. Venezolano, dio su sí definitivo a Cristo reafirmando su deseo de seguirle. “Creo que Dios llama a cada uno en su propia realidad”, dice

El 10 de febrero de 2019 será recordado siempre por Freddy H. Daza. Fue en esta jornada, en el Convento Nuestra Señora del Buen Consejo de Monachil (Granada), cuando realizó la profesión solemne de sus votos como agustino recoleto. Rodeado de otros religiosos, jóvenes en formación y laicos de la Fraternidad Seglar, Freddy -venezolano- dijo sí a Cristo, reafirmándose en su deseo de seguirlo.

Como es habitual, se postró tumbado en el suelo con los brazos en cruz frente al altar antes de decir la fórmula de la profesión y firmar el acta. ¿Qué sintió en ese momento frente al altar? “He vivido este día con gran emoción”, dice. La celebración del domingo ha sido, según explica, “el final de un largo recorrido en el que, junto a los hermanos, he ido profundizando en el carisma agustino recoleto y he dado hoy el sí definitivo para entregarme a esta familia y en ella a la Iglesia”.

Freddy conoció la Orden de Agustinos Recoletos en un encuentro de pastoral juvenil. “Me hablaron del carisma, de todo lo que es ser agustino recoleto y esto me cautivó”, recuerda. Concretamente hubo algo del carisma que le llamó la atención: “Lo fundamental, que es la vida en comunidad”. A partir de ese momento decidió ingresar como agustino recoleto y comenzar el proceso vocacional. “Cada día más me afianzaba y me entrega mucho más a este carisma”.

 
 
 Este joven venezolano entiende que “ser agustino recoleto es más que un carisma; una vida”. Freddy resume la vocación agustino recoleta como “entregarse a una comunidad de hermanos al servicio de la misma comunidad y de la Iglesia”. Es así como un agustino recoleto “da gloria a Dios”. “Este carisma no solamente te completa o te llena a través del apoyo de los hermanos; con todo ello construyes la Iglesia y así juntos se edifica juntos el Reino de Dios”, responde.

Venezuela estuvo presente en la profesión solemne. Antes de concluir se rezó a la Virgen de Coromoto por la situación del país. El joven agustino recoleto tuvo muy presente en la celebración a familia y a su país. “Yo creo que Dios llama a cada una de las personas desde su contexto, desde su propia realidad; es ahí donde, sin importar su raza, su color, sus perspectivas de futuro hace este milagro y va, como dice San Agustín, convirtiéndolo”.

Fray Ángel Jahir Córdoba García, continua con su labor vocacional, en la parroquia Santa María Goretti, Guatemala. ¡Buenos frutos!

 

 

Filipinas ha celebrado la Expedición Vocacional OAR en todo el país, conociendo el carisma agustino recoleto de la mano del promotor vocacional Allan Jacinto. “Ha sido una misión compartida, lo es y lo será”

Siguiendo las directrices de la Iglesia, la Orden de Agustinos Recoletos está comprometida en la promoción cultura vocacional que no es otra cosa que “la llamada de Dios a formar parte de su Iglesia con los carismas y dones que el Espíritu Santo da”. Promover esta cultura es una misión compartida con todos los miembros de la Familia Agustino Recoleta en todas las áreas del apostolado.

“Ha sido una misión compartida, lo es y lo será”. Así es como el agustino recoleto Allan Jacinto describió la Expedición Vocacional que ha vivido la Orden en Filipinas. “Estamos agradecidos por la continua ayuda de las Augustinian Recollect Sisters que, a través de sus colegios, están haciendo campañas vocacionales al estilo agustino recoleto”, dijo Jacinto, recién nombrado promotor vocacional.

“Los miembros de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta, de la asociación FORSOAR (antiguos seminaristas agustinos recoletos) y algunos grupos de laicos de nuestras parroquias también nos están ayudando no sólo en la búsqueda de vocaciones, sino también en el apoyo moral y financiero a nuestros seminaristas”, continuó diciendo. Tanto la Fraternidad Seglar de Filipinas como la FORSOAR (con gran representación y fuerza en Cebu) han integrado explícitamente en su Proyecto de Vida y Misión y en su programa de actividades, respectivamente, su propia forma de apoyar la pastoral vocacional de los Agustinos Recoletos.

Un equipo activo de promotores vocacional

La necesidad de un equipo activo de animadores vocacionales que se ha reunido para la elaboración de planes de acción y seguimiento, la inclusión de niños y jóvenes en las actividades, y la integración del carisma y la espiritualidad agustino recoleta en estos programas vocacionales constituyen las líneas de acción de la Expedición Vocacional.

Entre las estrategias a emplear se encuentran la convocatoria (utilizando principios de “marketing” y medios de comunicación), la logística y las actividades personalizadas/contextualizadas (Eucaristía, formación, Hora santa, rezo del rosario vocacional, encuentros comunitarios, etc.).

Pocas semanas después de su llegada de Panamá, Allan Jacinto fue destinado a la comunidad de la Curia provincial, siendo nombrado Jefe de la Sección de Pastoral Vocacional y Director Nacional de Vocaciones de la Provincia. Su primera tarea consistió en reunirse con el responsable anterior y comenzar a trabajar en las propuestas a partir de las pautas de la Provincia San Ezequiel Moreno y de la CBCP (Conferencia Episcopal Católica de Filipinas), así como en las nuevas directrices de la Curia general.

Después de su primera parada en el Colegio de Sta. Rosa de Intramuros, en Manila, dirigido por las Augustinian Recollect Sisters, se dirigió al noroeste, en Pangasinan, donde visitó tres colegios secundarios: Charles, en la ciudad de San Carlos, y el Colegio Católico Urbiztondo y el Colegio Nacional Urbiztondo en el municipio de Urbiztondo donde se encuentra la comunidad de Recoletos de Pangasinan.

A principios de octubre, fue al Colegio del Santo Nombre en Palanas, Masbate, que también es administrado por las Augustinian Recollect Sisters. Luego se dirigió a Cavite donde repitió su programa de campaña vocacional: en el Colegio de San Sebastián-Recoletos, en el Campus de Cañacao y en el Colegio San José.

Un receso en su serie de campañas se produjo cuando participó en la Asamblea Nacional de los Directores Nacionales de Vocaciones el 16 de noviembre de 2018 en la ciudad de Bacolod. Organizada por el CBCP, la asamblea tenía como objetivo actualizar a los directores vocacionales sobre algunos temas importantes a considerar, por ejemplo, la psicología de los milenios y algunas sugerencias sobre cómo manejar y evaluar a los candidatos provenientes de esta categoría.

Mientras estaba en Bacolod, aprovechó la oportunidad para reunir a los estudiantes de los grados 10º y 11º y 12º de la Escuela Secundaria de la Universidad de Negros Occidental-Recoletos. Allí observó que los estudiantes del 10º grado, que todavía estaban pensando en los dos años restantes para terminar su educación básica, estaban más bien indecisos sobre si entrar o no en el seminario.

A principios de enero de 2019, cruzó a Cebú donde conoció a los estudiantes del Colegio Sta. Mónica (Pinamungahan), Consoladora (Toledo), Inmaculado Corazón de María (Minglanilla) -todos ellos dirigidos por las Augustinian Recollect Sisters- y de la Universidad de San José-Recoletos, Campus de Balamban. Posteriormente, estuvo en Bohol visitando todas las escuelas de las Augustinian Recollect Sisters: Colegio de la Medalla Milagrosa en Jagna, Saint Mary Academy en Guindulman, y Blessed Trinity College en Talibón.

Con la Expedición aún en marcha, Allan Jacinto espera con optimismo que más candidatos potenciales llamen a nuestras puertas. “Pidamos al dueño de la mies”, dice.

 

El agustino recoleto Carlos María Domínguez detalló en la tercera catequesis de la JMJAR la identidad de un joven agustino recoleto. “Acuérdate cómo era tu vida antes de entrar en las JAR y después, y sobre todo si amas a Jesús más que antes”

“Ser joven agustino recoleto no es solamente llevar una camiseta”. La frase del agustino recoleto Carlos María Domínguez es el mejor contexto para entender la tercera catequesis que impartió a los jóvenes de la JMJAR. El Vicario de la Provincia Santo Tomás de Villanueva en España comentó a los jóvenes la identidad de un joven JAR, siguiendo las notas distintivas de las Juventudes Agustino Recoletas: orante, comunitaria, misionera, mariana y agustiniana.

Carlos María cuestionó a los jóvenes “¿ha cambiado algo en tu vida desde que entraste en las JAR? Acuérdate cómo era tu vida antes de entrar en las JAR y después, y sobre todo si amas a Jesús más que antes”. En este sentido, aseguró que se debe propiciar un encuentro real con Cristo. “¿Qué es un encuentro real con Cristo? Es algo que te cambia la vida. Una vez que te encuentras con Él, ya no necesitas conocer sobre Jesús sino conocerle a Él”, dijo. Ese encuentro con Cristo debe producirse en la vida de todo joven JAR: “Si alguna vez has hecho un retiro con las JAR y la vida no te ha cambiado, no has tenido un encuentro con Cristo”.

Si el joven tiene realmente un encuentro con el Señor, amará a Dios. En este punto, Carlos María, igual que al comienzo, hizo cantar a los jóvenes, quienes a coro entonaron la canción “hasta la locura”. Fue uno de los momentos más emocionantes de la Jornada Mundial de la Juventud Agustino Recoleta en sus tres días.

En referencia a esa relación de amor, Carlos María Domínguez apuntó directamente a la oración. “¿Cómo vas a tener una relación de amor con Dios sin la oración? ¿Sin tener un rato de diálogo con aquel que amas?”, preguntó. La oración debe estar unida a la Palabra de Dios: “A un JAR no se le puede caer la Biblia de las manos. Es algo propio de nuestra identidad”.

El agustino recoleto definió las JAR como “un proceso de fe que me ayude a madurar como persona, que me ayude a descubrir cuál es el sueño de Dios para mí; es decir, mi proyecto de vida”.

Concluyó con un mensaje claro para todos los jóvenes de las JAR: “La Orden sueña con ustedes, jóvenes”. Debido a que la Orden piensa en los jóvenes, dejó abierta una puerta. “La Orden también está pensando que una vez dejes de ser joven, puedas seguir viviendo nuestro carisma”, dijo, en referencia a la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta y la posibilidad de que los jóvenes siguieran siendo agustinos recoletos abandonada la juventud.

Igual que la Orden de Agustinos Recoletos sueña con los jóvenes, Carlos María terminó invitándoles a soñar: “Les invito a que sigan soñando con unas JAR comunitaria, mariana, orante, eucaristía, evangelizadora, sin vergüenza a decir que nos hemos encontrado con Jesús siendo jóvenes”.

 
 
 
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