Martes, 25 September 2018 16:15

TaquicARdia en el primer encuentro internacional de los CEAR Destacado

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Los Centros de Espiritualidad Agustino Recoleta de todo el mundo disfrutaron de su primer encuentro internacional en México. Venidos de más de diez países, religiosos y laicos conocieron y pusieron en común el proyecto de CEAR, una propuesta que aporta respuestas agustinianas desde la fe a las inquietudes del hombre del siglo XXI

Uno de los símbolos agustinianos más conocidos es el corazón. Con él se quiere representar la inquietud que san Agustín experimentó a lo largo de su vida y la preeminencia del amor como fundamento de la espiritualidad agustiniana. Esa inquietud del corazón bien podría representarte como una taquicardia, una aceleración de la frecuencia cardíaca motivada, entre otras razones, por una emoción intensa. Es así como se podría resumir lo vivido en el I Encuentro Internacional CEAR, como una taquicardia producida por la emoción y alegría de un sueño iniciado hace años que se va haciendo realidad.

Los Centros de Espiritualidad Agustino Recoleta (CEAR) constituyen una de las más firmes apuestas de la Orden de Agustinos Recoletos para fomentar el diálogo con nuestro mundo de hoy, el protagonismo de los laicos y la opción por una Iglesia en salida abierta a los alejados. Sus áreas de acción atienden a la formación integral de la persona, desde el crecimiento humano, el acompañamiento, la acción social, y las experiencias agustinianas. El primer Encuentro Internacional CEAR, celebrado del 27 al 22 de septiembre en México ha supuesto un verdadero impulso para estos nuevos ministerios de diálogo, comunión, búsqueda y encuentro.

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La convocatoria del presidente del Secretariado general de Espiritualidad y Formación, Javier Monroy, reunió en la Casa de la Recolección de Cuernavaca a más de 30 representantes de nueve países donde ya existen o se están proyectando futuros CEAR. Al encuentro asistió, también, el Prior general, Miguel Miró, el Vicario de EE.UU., Marlon Beof, el Vicario de México y Costa Rica, Javier Acero, los presidentes de los Secretariados provinciales de espiritualidad y formación de tres provincias, y responsables de los proyectos de CEAR de Inglaterra, Colombia, EE.UU., Brasil, México, Costa Rica y España.

Previo al encuentro en Cuernavaca, el domingo 16, los participantes se desplazaron a la Basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe para celebrar la Eucaristía, presidida por el Cardenal Carlos Aguiar, arzobispo primado de México. En sus palabras insistió en la necesidad que nuestro mundo tiene de profundizar en la espiritualidad como respuesta a los retos del hombre moderno, agobiado por las prisas, la superficialidad y el relativismo.cear3.jpg

 

La dinámica del encuentro consistió en la presentación de las cinco dimensiones de los CEAR. En la primera jornada, Javier Monroy, consejero general y responsable de los CEAR, ofreció una visión general sobre las claves del hombre de hoy, la llamada de la Iglesia a leer los signos de los tiempos, la necesidad de salir al encuentro de los alejados, los peligros de la auto referencialidad y el clericalismo, y el impulso evangelizador que la Orden quiere dar con los CEAR. Silvia Chávez y Jorge Ramírez Sixtos, procesdentes del CEAR de Querétaro (México) presentaron el área de la experiencias agustinianas de Dios, describiendo los talleres de oración agustiniana, retiros de silencio, aulas agustinianas, ejercicios espirituales y otros talleres.

La segunda jornada se dedicó a reflexionar sobre la dimensión social del carisma agustino recoleto y las propuestas de colaboración entre ARCORES -la Red solidaria internacional agustino recoleta- y los CEAR. Antonio Carrón, consejero general y presidente de ARCORES internacional fue el encargado de introducir esta dimensión fundamental de todo  cristiano desde un análisis de la sociedad actual, las iniciativas sociales que, en más de 20 países, desarrolla la familia agustino recoleta, la labor de la Orden desde la Comisión de Apostolado Social y el impulso que está suponiendo la red ARCORES.

Otra de las dimensiones fundamentales de los CEAR es el crecimiento humano. Desde una perspectiva agustiniana, sólo desde el Jesús hombre se puede llegar al Cristo Dios, sólo desde el conocimiento propio y personal, desde lo humano es como podemos llegar a trascendernos. El agustino recoleto Víctor González y Mª Eugenia Trujillo, de la Fraternidad Seglar de Costa Rica, fueron los encargados de presentar la multitud de talleres formativos que, desde hace años, se desarrollan en los CEAR y que tantas experiencias de crecimiento y de encuentro con Dios ya han propiciado.

Las jornadas del jueves y viernes se dedicaron a las importantes dimensiones del acompañamiento y de la formación ofrecida en los CEAR. Javier Monroy disertó sobre la experiencia agustiniana de ser peregrino junto a otros, de hacer camino juntos como clave de acompañamiento. La presentación de la dimensión formativa de los CEAR, a cargo de Javier Acero, sistematizó la propuesta integral de estos ministerios liderados por laicos y religiosos.

Finalmente, se presentaron los estatutos marco de los CEAR y de la Red CEAR, que quiere ser un apoyo a todas las experiencias locales que ya funcionan o que comienzan a constituirse en los diversos países. Una plataforma online, recursos formativos, asesoramiento y apoyo logístico son algunos de los elementos de esta red que ya comienza a ver frutos de sinergias y trabajo conjunto.

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El Prior general, Miguel Miró, que dirigió unas palabras introductorias en la segunda jornada y otra ponencia de clausura en la última jornada, destacó lo que suponen los CEAR como respuesta a los signos de los tiempos eclesiales. Recordó la importancia de estos ministerios coordinados por equipos de religiosos y laicos y que buscan evangelizar desde el carisma agustino recoleto. “Que sean centros de espiritualidad -destacó- supone que su punto de partida es la vida en Cristo y en el Espíritu, que se acepta por la fe, que se expresa por el amor y, en esperanza, es conducida a la vida dentro de la comunidad eclesial”. Insistió, asimismo, en la proyección que el 55º Capítulo general supuso para toda la Orden desde la llamada, en la que insistió el Papa Francisco, a ser creadores de comunión: “El Espíritu nos impulsa a caminar en comunión con toda la Iglesia y a compartir nuestro carisma y misión con los laicos, para anunciar el Evangelio con alegría y renovada esperanza”. Finalmente, Miró expresó que los CEAR “pueden ser instrumentos de comunión en nuestro propio corazón, en la familia, en las provincias, en la Orden, en la Iglesia. Una comunión con los pobres, con la humanidad, con toda la creación. Al origen y al final siempre está Cristo, que nos infunde su Espíritu para que vivamos en comunión con el Padre. Los CEAR son un sueño que comienza a ser realidad”.

Ponencias, grupos de trabajo, experiencias de oración, talleres y dinámicas fueron la tónica de este I Encuentro Internacional CEAR que se clausuró con la celebración Eucarística presidida por Mons. Carlos Briseño, agustino recoleto y obispo auxiliar de la Ciudad de México que también destacó el impulso que estos nuevos ministerios van a suponer para la vida de la Iglesia y de la Orden. “La experiencia de san Agustín -dijo- no es sólo para los agustinos: san Agustín es patrimonio de toda la Iglesia y nosotros somos los responsables de ofrecérselo al mundo”. Javier Monroy, organizador del encuentro junto con la Vicaría de México y Costa Rica, indicó que próximamente se convocarán nuevos encuentros para hacer seguimiento de los CEAR existentes y los que van surgiendo. La taquicARdia continúa.

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